Nuestro tiempo es tan excitante que a las personas sólo puede chocarnos el aburrimiento.

Samuel Beckett

Samuel Beckett

Profesión: Novelista
Nacionalidad: Irlandesa

Sugerencias para ti :

Ni una persona de cada cien sabe callarse y escuchar, ni siquiera lo que eso significa. Y sin embargo es entonces cuando se distingue, más allá del estrépito absurdo, el silencio de que está formado el universo.

Hay que rendirse a la evidencia, no soy yo el muerto, sino todos los demás.

He cambiado tantas veces de refugio, a lo largo de mi desconcierto, que me sorprendo confundiendo antros y escombros.

Inténtalo. Fracasa. No importa. Inténtalo otra vez. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor.

Dios mío, qué poco de acuerdo consigo mismo está el hombre. Yo que me vanagloriaba de ser ponderado, frío como el cristal y limpio de toda falsa profundidad.

Todos nacemos locos. Algunos siguen siéndolo.

Digo esta noche, como si se tratara siempre de la misma noche, pero ¿hay dos noches?

Hay que inclinar la cabeza, tendiendo las manos confusas y temblorosas, y decir gracias, señora; gracias, buena señora. El que no tiene nada, no tiene derecho a despreciar la mierda.

Decir es inventar.

No existe pasión más poderosa que la pasión de la pereza.

Fracasa otra vez. Fracasa mejor.

A fuerza de llamar a esto mi vida terminaré por creérmelo.

La sabiduría no consiste en la satisfacción del deseo sino en su eliminación.

Querida incomprensión, a ti deberé ser yo, al fin. Pronto no quedará nada de todo eso con lo que me rellenaron. Entonces seré yo el que vomitará al fin, en sonoros reductos e inodoros de famélico, que concluirán en el coma, en un prolongado coma delicioso.