Cuando no tenía nada que perder, era libre.

Paulo Coelho

Paulo Coelho

Profesión: Novelista
Nacionalidad: Brasileño


Cuando no tenía nada que perder, era libre. Paulo Coelho

Sugerencias para ti :

En los cuentos infantiles, las princesas besan a los sapos, que se transforman en príncipes. En la vida real, las princesas besan a los príncipes, que se transforman en sapos.

Todo me dice que estoy a punto de tomar una decisión equivocada, pero cometer errores es parte de la vida. ¿Qué quiere el mundo de mí? Quieren que no tome ningún riesgo, para volver por donde vine porque no tengo el valor de decir “sí” a la vida?

Confieso que el Elixir de la Larga Vida me seducía más: antes de entender y sentir la presencia de Dios, el pensamiento de que todo se acabaría un día me desesperaba.

Entendiste que las pequeñas cosas son las responsables de los grandes cambios.

No existe una religión capaz de juntar todas las estrellas, porque si esto sucediera, el Universo se volvería un gigantesco espacio vacío.

Cuando buscamos ser mejores de lo que somos, todo a nuestro alrededor se vuelve mejor también.

No permitas que tu mente le diga a tu corazón qué debe hacer.

Y solamente aquel que conoce esas fronteras conoce la vida, el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente lo que se estaba haciendo aqui.

La libertad no es la ausencia de compromisos, es dejar de hacer lo que uno no quiere.

Nunca más volvería a verlo, pero, en el otoño de su desesperanza, durante algunas horas, había dejado de ser la esposa fiel, el ama de casa, la madre amorosa, la funcionaria ejemplar, la amiga constante; y había vuelto a ser simplemente mujer.

El amor es una trampa. Cuando aparece solo vemos sus luces, no sus sombras.

Acepta las bendiciones, trabaja, y crea tus pequeñas obras de arte hoy. Mañana recibirás más.

Tienes que tomar riesgos. Solo entendemos el milagro de la vida cuando permitimos que pase lo inesperado.

Me tomó 40 años escribir mi primer libro. Cuando era un niño, me animaban a ir a la escuela. No se me alentó a seguir la carrera de un escritor porque mis padres pensaban que iba a morir de hambre.