El Diablo no es ateo; todo lo contrario. Está convencido, aún más que nosotros, de la existencia de Dios, porque lo ha contemplado de cerca, porque lo ha visto actuar.

Giovanni Papini

Giovanni Papini

Profesión: Periodista
Nacionalidad: Italiano

Sugerencias para ti :

Podría decirse en cambio que Dios es ateo. La fe presupone una relación entre el creyente y el objeto de la creencia. Pero Dios es Aquél que es, y ningún otro ser existe por encima de Él. Tiene conciencia de sí mismo, pero no tiene eso que nosotros llamanos fe o creencia. Sólo a Dios, precisamente porque es Dios, le está permitido ser ateo.

En todos los grandes hombres de ciencia existe el soplo de la fantasia.

Todo hombre no vive más que por lo que espera.

El Diablo ha recuperado sus derechos de ciudadanía en la república de la cultura. Después de las dos guerras, después de las saturnales del odio y la ferocidad (…) se advierte que no sólo es una creación poética sino tambien uno de los protagonistas de la historia.

Nada más común entre los hombres que el deseo de riqueza. Amontonar dinero de todos modos, aún los más infames, ha padecido, siempre la mejor y más respetable de educación.

Si es cierto que en cada amigo hay un enemigo potencial. ¿Por qué no puede ser que cada enemigo oculte un amigo que espera su hora?

Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiese narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novedades que se hayan escrito jamás.

Amar puede consistir en las palabras que hacen sangre, en el reproche, en la represión; lo que importa es la pureza de la intención.

Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces, leo para olvidar.

El amor no es capaz de ver los lados malos de un ser; el odio no es capaz de ver los lados buenos.

Cuando era joven leía casi siempre para aprender; hoy, a veces, leo para olvidad.

El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.

Quiero saberlo todo. Y siempre me encuentro como antes, triste como la vida y resignado como la sabiduría.

Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.