En este encierro, hermano mío, he sentido nacer en mí un nuevo ser. En mí existía un hombre nuevo que sólo podía manifestarse bajo el azote del infortunio. ¿Qué puede importarme trabajar hasta la extenuación en las minas durante veinte años? Esto no me asusta; lo que temo es otra cosa: que el hombre que acaba de nacer en mí me abandone...

Fiódor Dostoyevski