El amor es como la Luna, cuando no crece es que mengua.

Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Cuando una paloma empieza a frecuentar los cuervos sus plumas permanecen blancas, pero su corazón se vuelve negro.

Con pan y vino se anda el camino.

Muchos pocos hacen un mucho.

Quien quita la ocasión, quita el pecado.

Quien se pica, ajos come.

Como canta el abad, responde el sacristán.

Al que tiene mujer hermosa, castillo en frontera, o viña en carretera, nunca le falta guerra.

Las hormigas reunidas pueden vencer al león.

Más apaga buena palabra que caldera de agua.

Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.

El que la sigue la consigue.

Perro ladrador, poco mordedor.

Amar es tiempo perdido, si no se es correspondido.

Caer siete veces, levantarse ocho.

Una vez terminada la partida, el rey y el peón, vuelven a la misma caja.

Mala hierba nunca muere.

Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obligarle a que lo siga.

Ningún copo de nieve cae en el lugar equivocado.

Más confío en el trabajo que en la suerte.

A la vejez, viruelas.

Una vez al año no hace daño.

Es mejor tener mil enemigos fuera de casa que uno dentro.

Los casamientos y las viñas, deprisa.

Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.

Lo que abunda no daña.

Muerto el perro, se acabó la rabia.

El que toma medicamentos y se niega a hacer dieta, pierde la pericia de sus médicos.

Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.

No puedes evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre ti, pero si puedes evitar que aniden en

Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.

El buen libro de las penas es alivio.

Cobra buena fama y échate a dormir.

Marzo ventoso y abril lluvioso hacen a mayo florido y hermoso.

Cada mochuelo, a su olivo.

Más vale un "toma" que dos "te daré".

Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.

El mejor espejo es un ojo amigo.

La lengua resiste porque es blanda; los dientes ceden porque son duros.

El que guarda siempre tiene.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Las palabras se las lleva el viento.

La dicha de la fea, la hermosa la desea.

El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.

Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana.

De los cuarenta para arriba no te mojes la barriga.

Ojo por ojo, diente por diente.

Incluso un hoja de papel pesa menos cuando dos la levantan.