Los hombres no son necesidades. Ellos son lujos.

Los hombres construyen la sociedad y la sociedad construye los hombres..

Los hombres son como el acero. Cuando pierden los estribos, pierden su valor.

Los hombres no tienen más que dos frenos la verguenza y la fuerza.

Los hombres construyen sociedad y la sociedad construye hombres.

Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor.

Los hombres casi siempre creen en aquellas cosas que desean.

Los hombres que tienen los mismos vicios se sostienen mutuamente.

Los hombres famosos tienen por sepulcro la tierra eterna.

Los hombres deben esforzarse por pensar mucho y saber poco.

Los hombres confían en sus oídos menos que en sus ojos.

Los hombres se preocupan más de lo que no pueden ver, que de lo que pueden.

Los hombres creen gustosamente aquello que se acomoda a sus deseos.

Los hombres se cansan en búsqueda del descanso.

Los hombres no fracasan, renuncian a seguir intentándolo.

Los hombres adultos no necesitan líderes.

Los hombres y las mujeres, las mujeres y los hombres. Nunca funcionará.

Los hombres, buscando una vida, olvidan vivir.

Los hombres sabios aprenden mucho de sus enemigos.

Los hombres deben dejarse regir por Dios o se dejarán regir por los tiranos.

Los hombres que hablan mucho no dicen nada.

Los hombres pueden vivir tontos, pero los tontos no pueden morir.

Los hombres que se bastan a sí mismos son inservibles a la verdadera amistad.

Los hombres más sabios disfrutan de una tontería de vez en cuando.

Los hombres de estado son como los cirujanos; sus errores son mortales.

Los hombres no conforman el destino, el destino produce al hombre para la hora.

Los hombres no son sino los instrumentos del genio del universo.

Los hombres de acción son favorecidos por la Diosa de la Suerte.

Los hombres capaces de alzar y llevar adelante una bandera son muy pocos.

Los hombres grandes son sencillos, los mediocres ampulosos.

Los hombres son como el cigarrillo. Primero se prenden y después se hacen humo.

Los hombres tienen dos oídos y una boca, para oír el doble de lo que hablas.

Los hombres no son de donde nacen, sino de donde quieren morir.

Los hombres sabios aprenden mucho de sus enemigos. Aristófanes de Atenas.

Los hombres se han convertido en las herramientas de sus herramientas.

Los hombres se asemejan a los dioses cuando hacen el bien a la humanidad.

Los hombres inteligentes quieren aprender; los demás, enseñar.

Los hombres no regalan nada tan liberalmente como sus consejos.

Los hombres son como los vinos: la edad agría los malos y mejora los buenos.

Los hombres somos como los vinos: La edad agria los malos y mejora los buenos.

Los hombres pequeños maldicen lo que no alcanzan a comprender.

Los hombres son crueles, pero el hombre es bueno.

Los hombres viven del olvido; las mujeres, de recuerdos.

Los hombres son como vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.

Los hombres malvados pueden morir, pero la malicia nunca.

Los hombres sabios hacen más oportunidades de las que encuentran.

Los hombres gritan para evitar escucharse el uno al otro.

Los hombres somos más capaces de grandes acciones que de buenas acciones.

Los hombres buenos y bellos se conquistan con gentilezas.