Dichoso aquel que oye un insulto y simula ignorarlo, pues evita un centenar de males.

Sé flexible como un junco, no tieso como un ciprés.

Quien es piadoso con los crueles acaba por ser cruel con los piadosos.

Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente sé discreto.

Quien no añade nada a sus conocimientos, los disminuye.

La paz es para el mundo lo que la levadura para la masa.

El futuro del mundo pende del aliento de los niños que van a la escuela.

Desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados.

Si está amargado de corazón, el azúcar en la boca no lo ayudará.

El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.

Dos perros pueden matar a un león.

Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.

El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.

Una enfermedad imaginaria es pero que una enfermedad.

No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.

Cuando la suerte entra, ¡ofrécele un asiento!

Cuando estamos muertos nos comen los gusanos, cuando estamos vivos nos comen las preocupaciones.

El hombre amable alimenta sus animales antes de sentarse a comer.

La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.

Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.

Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.

No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.

Con dinero en el bolsillo, eres sabio y eres guapo y cantas bien también.