El objetivo de la educación es el conocimiento, no de hechos, sino de valores.

El hombre es un artefacto diseñado para los viajes espaciales. No está diseñado para permanecer en su estado biológico de la misma manera que un renacuajo no está diseñado para seguir siendo renacuajo.

Debes aprender a existir sin religión, sin país, sin aliados. Debes aprender a vivir solo en silencio.

Tu mente responderá más preguntas si aprendes a relajarte y esperar la respuesta.

Cuando empezaron a decir que la literatura norteamericana no existía y que la inglesa era mala, perdí la compostura y les dije que la literatura española merecía estar en el retrete, colgada de un clavo junto a los catálogos atrasados de Montgomery Ward.

La felicidad es un derivado de la función, del propósito y del conflicto; aquellos que buscan la felicidad por sí mismo buscan la victoria sin guerra.

¡Mi culo vale más que el Louvre! Mis pedos son de ambrosía y cago zurullos de oro puro. Mi pija arroja diamantes blandos al sol de la mañana.

Pensar no es suficiente. Nunca se alcanza el final de la sabiduría, la experiencia, de ninguna cosa.

El hombre occidental se exterioriza a si mismo a través de artefactos.

Los escritores más serios se rehúsan a estar disponibles para las cosas que está haciendo la tecnología. Nunca he podido entender este tipo de miedo.

Usaba todo un ritual para fumar yerba y era muy puritano respecto de la droga, como la mayoría de los grifotas. Aseguraba que la yerba le ponía en contacto con campos gravitatorios supracelestes. Tenía opiniones formadas sobre todo: la ropa interior más sana, cuándo beber agua y cómo limpiarse el culo.

Cuando uno deja de crecer empieza a morir.

El comerciante de basura no vende su producto al consumidor, vende el consumidor a su producto. Él no mejora ni simplifica su mercancía. Degrada y simplifica al cliente.

Tu conocimiento de lo que está pasando sólo puede ser superficial y relativo.

El propósito de la tecnología no es confundir el cerebro sino servir al cuerpo.

Todos creemos al principio que podremos controlarlo. Luego dejamos de querer controlarlo.

La desesperación es la materia prima del cambio drástico. Sólo aquellos que pueden dejar atrás todo en lo que siempre han creído pueden esperar escapar.

Un hombre no puede tener peor destino que estar rodeado de almas traidoras.

Cuando tienes el síndrome de abstinencia, tan intolerable resulta hacer lo que sea como no hacer nada. Un hombre podría morirse, simplemente, por no ser capaz de soportar la idea de permanecer dentro de su cuerpo.

En la profunda tristeza no hay lugar para el sentimentalismo.