No hacemos nada bien hasta que dejamos de pensar en el modo de hacerlo.

El único vicio que no puede ser perdonado es el de la hipocresía. El arrepentimiento del hipócrita es hipocresía en sí misma.

Las normas y los modelos destruyen el genio y el arte.

Las antipatías violentas son siempre sospechosas y revelan una secreta afinidad.

Si crees que puedes ganar, puedes ganar. La fe es necesaria para la victoria.

No hay reglas para la amistad. Debe dejarse a sí misma. No la podemos forzar más que al amor.

El silencio es una de las artes más grandes de la conversación.

Un apodo es la piedra más dura que el diablo puede arrojar a una persona.

El entusiasmo hará más que el conocimiento.

Un viajero sabio nunca desprecia su propio país.

Cuando una cosa deja de ser objeto de controversia, deja de ser un asunto de interés.

Las personas hábiles son los instrumentos con que trabajan los viles.

Sabes más de un camino por haberlo caminado que por todas las conjeturas y las descripciones del mundo.

Los grandes reveses de la Fortuna son los más fáciles de sobrellevar, porque van acompañados de cierto aire de elevada dignidad.

Nosotros somos mucho de lo que otros piensan de nosotros. La recepción de nuestras observaciones nos da coraje para continuar, o ahoga nuestros esfuerzos.

Una palabra suave, una mirada amable, una sonrisa bondadosa puede hacer maravillas y lograr milagros.

Nunca tendrá verdaderos amigos aquel que tiene miedo de hacer enemigos.

El hombre es el único animal que ríe y llora; porque él es el único que conoce la diferencia entre las cosas que son y las que debieran ser.

Quisiera pasarme toda la vida viajando, si en algún lugar pudiera conseguir otra vida para pasarla en casa.

Pensar mal de la humanidad y no desearle mal, es quizás la mayor virtud y sabiduría.

Los que no saben dejar pasar la oportunidad de decir algo ingenioso, no merecen se les confíe la ejecución de ningún asunto importante.

Quienes están en guerra con otros no están en paz con ellos mismos.

Un hipócrita desprecia a aquellos a quienes él engaña, pero no tiene ningún respeto por sí mismo. Haría un engaño de sí mismo, si pudiera.

Aquellos impecables autores son los que nunca escribieron.

El silencio es un gran arte para la conversación.

Hay un heroísmo en el crimen, así como en la virtud. El vicio y la infamia tienen sus altares y su religión.

La prosperidad es un gran maestro; la adversidad es mucho más grande. La posesión embota la mente, la adversidad la fortalece.

El arte de la conversación es el arte de escuchar y de ser escuchado.

Incluso en los asuntos comunes de la vida, del amor, amistad y matrimonio, ¡que poca seguridad tenemos cuando ponemos nuestra felicidad en las manos de otros!

El amor a la libertad es amor al prójimo; el amor al poder es amor a sí mismo.

Se sabe más del camino por haber viajado en él que por todas las conjeturas y descripciones del mundo.

Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo.

Cuanto más hacemos, más podemos hacer.

Un buen cáracter vale tanto como un buen patrimonio.

El arte de la vida es saber como disfrutar un poco y aguantar mucho.

El hombre es un animal que se alimenta de adulaciones.

Astucia es el arte de ocultar nuestros propios defectos y descubrir las debilidades de los demás.

El asiento del conocimiento está en la cabeza; el de la sabiduría, en el corazón. Seguro que juzgaremos erronéamente, si no nos sentimos bien.

EL silencio es el gran arte de la conversación.

Ser capaz de una amistad constante o de un amor duradero, son las dos pruebas más grandes, no sólo de la bondad del corazón, sino de la fuerza de la mente.

Me gustaría emplear toda mi vida en viajar, si alguien me pudiera prestar una segunda vida para pasarla en casa.

No conviene que todos los hombres deban viajar; esto hace a un hombre sabio mejor y un tonto lo hace peor.

La moda comienza y termina siempre por las dos cosas que más aborrece: la singularidad y la vulgaridad.

Cuando estamos más ocupados es cuando tenemos más tiempo para divertirnos.