Nadie que diga ‘te lo dije’ ha sido o será alguna vez un héroe.

Creo que la madurez no es una superación, sino un crecimiento: un adulto no es un niño muerto, sino un niño que sobrevivió.

La luz es la mano izquierda de la oscuridad, y la oscuridad es la mano derecha de la luz; las dos son una, vida y muerte, juntas como amantes.

Hija de un antropólogo, esta disciplina influyó en su concepción del hombre involucrado en culturas que le son ajenas. Su obra puede ser vista como un amplio fresco antropológico-fantástico.

Ahora sabía, y era cruel saberlo, que su tarea nunca había consistido en tratar de deshacer lo que había hecho sino en terminar lo que había empezado.

Lloró por los años que había perdido esclavizada a un mal inútil. Lloraba de dolor, porque era libre.

No sirve de nada tener una respuesta cuando la pregunta está equivocada.

La libertad es una carga pesada, extraña y abrumadora para el espíritu que ha de llevarla. No es cómoda. No es un regalo que se recibe, sino una elección que se hace, y la elección puede ser difícil.

Mi imaginación me hace humano y me hace un tonto; me da todo el mundo y me exilia de ello.

La vida es posible sólo a causa de esa permanente e intolerable incertidumbre: no conocer lo que vendrá.

Oponerse a la vulgaridad es inevitablemente ser vulgar. Hay que ir a alguna otra parte; hay que tener otra meta; entonces el camino es distinto.

No entendían que uno tiene que ponerse del lado de los ganadores, o perder. Y es el hombre el que gana, siempre. El viejo conquistador.

No era él quien hacía las cosas: las cosas lo hacían a él. Había estado en manos de otra gente. La voluntad no había actuado. No había tenido necesidad de actuar. La voluntad había estado en el comienzo, ella había creado este momento y las paredes que ahora lo rodeaban.

Dudo que la imaginación pueda ser suprimida. Si realmente la erradicaras en un niño, crecería siendo como una berenjena.

Somos volcanes. Cuando nosotras las mujeres ofrecemos nuestra experiencia como nuestra verdad, como la verdad humana, cambian todos los mapas. Aparecen nuevas montañas.

Sólo una pregunta tiene respuesta, Genry, y ya conocemos la respuesta... La vida es posible sólo a causa de esa permanente e intolerable incertidumbre: no conocer lo que vendrá.

Si la ciencia ficción es la mitología de la tecnología moderna, entonces su mito es trágico.

Una sociedad sólo puede aliviar el sufrimiento social, el sufrimiento innecesario. El resto subsiste. La raíz, la realidad. Todos nosotros, los que estamos aquí, vamos a conocer el dolor; si vivimos cincuenta años, serán cincuenta años de dolor. Y al final moriremos. Esa es la condición en la que hemos nacido.

El pesado ropón negro que llevaba desde hacía años había desaparecido; tenía ahora un vestido de seda color turquesa, brillante y delicado como el cielo del atardecer, acampanado en las caderas. Y la falda estaba toda bordada con finos hilos de plata, perlas y gemas de cristal, y relucía levemente como la lluvia de abril.

Es sobre todo por la imaginación que alcanzamos la percepción y la compasión y la esperanza.

Pero tan inevitablemente como el futuro se convierte en pasado, el pasado se convierte en futuro. Renegar del pasado no es triunfar.

Él gobierna un reino más grande que el mío. Havnor.

Si no quieres o no puedes imaginar los resultados de tus acciones, no hay manera de que actúes moral o responsablemente. Los niños pequeños no pueden hacerlo; los bebés son monstruos moralmente —totalmente codiciosos—. Hay que instruir a su imaginación en la previsión y la empatía.

Como lo han dicho los grandes científicos y como todos los niños lo saben, es sobre todo, por medio de la imaginación que logramos la percepción, y la compasión, y la esperanza.

Mi nombre y el tuyo, y el nombre verdadero del sol, o el de un manantial de agua, o el de un niño aún no nacido, todos son sílabas de la gran palabra que la luz de las estrellas pronuncia lentamente. No hay otro poder. Ni otro nombre.

Ningún viento de la tierra hubiera podido hacer que una barca tan pequeña surcara el mar tan rápidamente, sólo un tempestad, y quizás entonces fuera engullida por las olas.

El tiempo no transcurría. No había tiempo. Él era el tiempo: sólo él. Era el río, la flecha, la piedra. Pero no avanzaba.