Cuanto más difícil es el conflicto, más glorioso es el triunfo.

La mente una vez iluminada no puede oscurecerse nuevamente.

El gobierno, en la mejor condición, es un mal necesario; y en la peor es insoportable.

Minetras más difícil el conflicto, más glorioso el triunfo.

Toda religión es buena en que enseña al hombre a ser bueno; y no sé de alguna que lo instruya a ser malo.

La creencia en un Dios cruel hace al hombre cruel.

La fuerza y el poder del despotismo consisten enteramente en el temor a la resistencia.

Si ha de haber conflictos que sea mientras yo viva, que mi hijo pueda vivir en paz.

Quienes esperan cosechar las bendiciones de la libertad deben, como los hombres, someterse a la fatiga de apoyarlas.

De todas las tiranías que afectan a la humanidad, la tiranía en la religión es la peor.

Si hubieran problemas, que sea en mi tiempo, que mi hijo pueda tener paz.

Me encanta al hombre que puede sonreír cuando está en problemas, que puede sacar fuerzas de la desgracia, y crecer valiente con la reflexión. Es propio de las mentes pequeñas encogerse, pero aquellos cuyo corazón está firme y cuya conciencia aprueba su conducta, seguirán sus principios hasta la muerte.

Lo que se nos da barato, no tiene valor; son los precios altos los que dan el valor a todo.

La sospecha es compañera de las almas infames y la ruina de toda buena sociedad.

Una mala causa será defendida siempre con malos medios y por hombres malos.

La reputación es lo que los hombres y las mujeres piensan de nosotros; el carácter es lo que Dios y los ángeles saben de nosotros.

Un ejército de principios puede penetrar donde un ejército de soldados no lo puede.

En el momento en el que el gobierno formal es abolido, la sociedad comienza a actuar. Una asociación general se lleva a cabo, y el interés común genera una seguridad común.

Un hombre verdadero sonríe en problemas, reúne la fuerza de la angustia, y se hace valiente por la reflexión.

El mundo es mi país, toda la humanidad son mis hermanos, y hacer el bien es mi religión.

Una cosa moderadamente buena no es tan buena como debería ser. La moderación como actitud es una virtud, pero la moderación por principio es siempre un vicio.

Mi patria es el mundo y mi religión hacer el bien.

Cualquier sistema de religión que tenga algo que impacte la mente de un niño, no puede ser verdadera.

Mi país es el mundo, y mi religión es hacer el bien.

Prefiero la paz. Pero si el problema debe venir, que sea en mi tiempo, para que mis hijos puedan vivir en paz.

Un hábito largo de no pensar una cosa mala le da una apariencia superficial de estar bien.

La guerra consiste, en su curso, en una cadena de circunstancias imprevistas en forma tal que ninguna sabiduría humana puede calcular el final. Pero tiene algo cierto, que es aumentar los impuestos.

Para establecer cualquier modo para abolir la guerra, ventajoso como puede ser para las naciones, habría que tomar de ese gobierno los negocios más lucrativos de sus ramas.

La sociedad en cada estado es una bendición, pero el gobierno, incluso en su mejor etapa, no es sino un mal necesario; en su peor estado es un mal intolerable.

Tenemos el poder de empezar el mundo de nuevo.

Quien es el autor de una guerra suelta el contagio completo del infierno y abre una vena que sangra a una nación a muerte.

No es una especie de blasfemia llamar al Nuevo Testamento la religión revelada, cuando vemos en él tales contradicciones y absurdos.

El que se rebela contra la razón es un verdadero rebelde, pero quien, en defensa de la razón, se rebela contra la tiranía tiene un mejor título como Defensor de la Fe del que tiene Jorge III.

Cuando los hombres rinden el privilegio de pensar, la última sombra de la libertad desaparece del horizonte.

Decir que algún pueblo no es digno de libertad, es hacer de la pobreza su elección y declarar que han preferido estar cargados de impuestos que no estarlo.

Cada ciencia tiene por base un sistema de principios tan fijo e inalterable como aquellos por los cuales el universo es regulado y gobernado. El hombre no puede hacer principios; sólo puede descubrirlos.

Este es el negocio de que las mentes pequeñas reduzcan su tamaño; pero aquel cuyo corazón sea firme y cuya conciencia apruebe su conducta, perseguirá sus principios hasta la muerte.

Ningún hombre es capaz de atender a sus necesidades sin la ayuda de la sociedad. Estas necesidades, al actuar sobre cada individuo, impelen a la totalidad de ellos hacia la sociedad, de la misma manera que la fuerza de la gravitación impele hacia un centro.

Estos son los tiempos que ponen a prueba las almas de los hombres.

Es necesario para la felicidad del hombre que sea mentalmente fiel a sí mismo. La infidelidad no consiste en creer o en no creer, consiste en profesar creer lo que él no cree.

La persecución no es una característica propia de ninguna religión; pero siempre es una fuerte característica de todas las religiones establecidas por ley.