La muerte de un hombre es más un asunto de su superviviente que el suyo.

¿Por qué todo el mundo que quiere migrar o buscar un trabajo se dirige a mí?

¿Quién podría descifrar el enigma de la naturaleza del artista? ¿Quién puede comprender esa fusión instintiva de disciplina y desenfreno en que consiste? Porque el hecho de no querer un sedante saludable es desenfreno.

¿Quiere decir, malicioso? Sí, soy un poco malicioso –dijo Settembrini–. Lo que lamento es estar condenado a malgastar mi maldad en cosas tan miserables.

La belleza, como el dolor, hace sufrir.

Te vendrá muy bien si algún día hay guerra, ¡de la cual Dios nos libre! –¿Dios nos libre? Hablas como un civil. La guerra es necesaria. Sin guerras, el mundo no tardaría en corromperse.

La guerra es sólo un escape cobarde a los problemas de la paz.

La belleza engendra pudor.

Pues cuando los ojos hablan tutean, aunque los labios no hayan pronunciado todavía un .

Reposar en la perfección es el anhelo de todo el que se esfuerza por alcanzar lo sublime; y ¿no es acaso la nada una forma de perfección?

La guerra es la salida cobarde a los problemas de la paz.

Con el tiempo, es mejor una verdad dolorosa que una mentira útil.

La maldad, señor, es el espíritu de la crítica, y la crítica es el origen del progreso y la ilustración.

La palabra es enemiga de lo misterioso y cruel delatora de lo vulgar.

Era la sonrisa de Narciso al inclinarse sobre el agua.

Un sitio libre, en un rincón cercano a la puerta, atrajo felizmente su mirada. Se colocó con discreción y procuró hacer ver que se hallaba sentado allí desde el principio.

Se desarrolla –o, para evitar sistemáticamente el presente: se desarrolló– en otro tiempo, en el pasado, antaño, en el mundo anterior a la Gran Guerra, con cuyo estallido comenzaron muchas cosas que, en el fondo, todavía no han dejado de comenzar. Esta.

El cambio de costumbres es el único medio de que disponemos para mantenernos en vida y rejuvecernos. Tal es el objetivo del cambio de aires y de lugar del viaje de recreo.

Era como una estrofa de un poema primitivo que hablara de los tiempos originarios, del comienzo de la forma y del nacimiento de los dioses.

Ceea ce te’nalta, ceea ce iti sporeste sentimentul de putere si vigoare si dominare, la dracu asta’i adevarul – chiar daca vazut din punctul de vedere al moralei ar fi de zece ori minciuna. ce vreau sa spun este ca un neadevar de natura a produce o sporire a puterii se poate masura cu orice adevar virtuos dar sterp.

La corrupción es como un pantano sin fondo: de ella se puede esperar todo.

Nada hay más extraño ni más delicado que la relación de las personas que sólo se conocen de vista, que se encuentran y se observan cada día, a todas horas, y, no obstante, se ven obligadas, ya sea por convencionalismo social o por capricho propio, a fingir una indiferente extrañeza y a no intercambiar saludo ni palabra alguna.

La soledad hace madurar lo original, lo audaz e inquietamente bello, el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito.

Los años ricos en acontecimientos transcurren con mayor lentitud que los años pobres, vacíos y carentes de peso, que el viento barre y que pasan volando. Lo.

Todo es política.

La conciencia del paso del tiempo, que, ante la monotonía ininterrumpida, corre el riesgo de perderse y que está tan estrechamente emparentada y ligada a la conciencia de la vida que, cuando la una se debilita, es inevitable que la otra sufra también un considerable debilitamiento. Se.

Combate mejor y con más ahínco quien más arriesga.

Y aún hay una forma de explotación más criminal a sus ojos: la explotación del tiempo, ese delito que consiste en cobrar una prima por el mero transcurso del tiempo, es decir: los intereses, y abusar así, para ventaja de unos y a costa de otros, de una institución divina y universal para todos como es el tiempo.

Pensad como hombres de acción, actuad como hombres pensantes.

Porque quien tiene confianza en sí mismo practica lo más difícil para estar mejor preparado en lo fácil.

Pues el hombre ama y respeta al hombre mientras no se halla en condiciones de juzgarlo, y el deseo vehemente es el resultado de un conocimiento imperfecto.