Quería que la dejaran en paz. Al fin y al cabo era ella la que tenía que vivir consigo misma. No esperaba que nadie fuera su amigo.

El arte de la seducción siempre consiste en dar con los puntos débiles de los seres humanos. La debilidad de [él] radicaba en lo convencido que estaba de su propia importancia y en el hecho de que él, como cualquier persona, apreciara los halagos. Se trataba de conseguir que se sintiera elegido.

Sería muy triste para la libertad de expresión que los intereses particulares tuvieran el poder de acallar las voces de los medios de comunicación.

No hay inocentes; sólo distintos grados de responsabilidad.

Si amor significa querer mucho a alguien, entonces supongo que estoy enamorado de varias personas.

Eso no es una pregunta. Es una afirmación general en la que te adelantas a mi respuesta. Yo no soy responsable de las afirmaciones que tú quieras hacer.

Había todo un ejército de gente que parecía no tener nada mejor que hacer que pretender gobernar su vida y, si se le diese la oportunidad, corregir la manera en que había elegido vivirla.

Yo creo que todas las personas tenemos una fuerza interior que nos puede hacer matar a otras personas. Por desesperación o por odio o, por lo menos en defensa propia.

Poseía un gran talento y era muy inteligente. No sólo tenía moral, sino también firmeza de carácter.

No me enfado contigo. Es sólo que me parece patético que los cabrones siempre echen la culpa a los demás.

Mikael nunca entendería que los animales depredadores del mundo sólo hablaran un único lenguaje.

El acudía a la sinagoga porque buscaba compañía y unión con otras personas; los católicos iban a la iglesia porque buscaban estar solos con Dios.

Lo contempló durante un minuto entero y decidió que ya no albergaba ni el más mínimo sentimiento por él, porque eso sería como sangrar hasta morir. Fuck you.

Uno va por la vida sintiéndose joven e inmortal y luego, de repente, te dicen que te queda muy poco tiempo. Y si hay una cosa que tengo clara, es que no pienso malgastar lo que me quede en esta jaula de cristal.

Unos tenían el don. Otros fallarían siempre llegada la hora de la verdad.

Eres un caótico factor entrópico.

Yo no pienso competir contigo. Yo hago lo mío mejor que tú. Y tú haces lo tuyo mejor que yo.

La única persona que puede decidir cómo va a ser tu futuro eres tú misma. (...). No pienso intentar convencerte de nada; eres tú la que debe decidir qué hacer. (...). Pero si lo que pretendes es ganar, tendrás que luchar.

¿Cómo pudisteis ser tan idiotas de empezar a liquidar a la gente, aquí, en Suecia, como si estuviésemos en el Chile de la dictadura de Pinochet?

Y cuando ese amor no era correspondido, podía convertirse de inmediato en un implacable odio.

Repentinamente comprendió que el amor era ese momento en el que el corazón quiere salirse del pecho.

Déjame que te dé un consejo: No adivines, no saques conclusiones.

Privar a una persona del control de su propia vida es una de las medidas más humillantes a las que puede recurrir una democracia.

Su actitud dejaba bien claro que antes de aguantar cualquier mierda prefería que la maltrataran hasta la muerte.

A las ecuaciones sin sentido, que no son válidas par ningún valor, se las denomina absurdas.

Desde que la conocía se había dado cuenta de que ella jamás mentía directamente, pero también de que no siempre era del todo sincera. Su manera de mentir consistía en desviar el tema.

No pienso pedir disculpas por mi vida.

Él tenía una capacidad sinceramente fastidiosa para penetrar en sus mecanismos de defensa y engañarla para que hablara, una y otra vez, de asuntos privados y sentimientos personales.

A veces hay que dar un paso hacia atrás y dejar que la cordura y el sentido común se impongan sobre las formalidades.

La ocasión hace al ladrón.

Para ser una adicta a la información de su calibre, le reconcomía demasiado no saberlo con certeza.

No estaba enamorado de ella —eran más o menos tan incompatibles como podrían serlo dos personas cualesquiera—, pero la quería mucho y echaba de menos a esa maldita y complicada mujer. Había creído que la amistad era mutua. En resumen, se sentía como un idiota.

No sé si lo que deseo es una relación estable pero me da un miedo enorme perderte.

Si estás en un aprieto, toma la iniciativa. Es mejor que esperar.

Pues sí. Nunca te metas con Lisbeth Salander. Su filosofía es que si alguien la amenaza con una pistola, entonces ella va y se hace con una pistola más grande.

Incluso los cabrones tienen derecho a la intimidad, y resulta muy fácil herir a la gente atacando su forma de vida.

Fue así como ocurrió. Lo que antes parecía puro azar adquirió de repente una dimensión diferente.

Todo el mundo tiene secretos. La única cuestión es encontrar donde están.

La ventaja de tener más de ochenta años es que nadie te critica por cómo vas vestido.

Èl oscilaría entre el egocentrismo y la depresión. Y en algún punto de esa ecuación se expondría a riesgos innecesarios.

Les sobraban las teorías pero carecían de datos concretos en los que centrarse.

Su actitud no invitaba ni a la confianza ni a la amistad, así que rápidamente se convirtió en un bicho raro que rondaba como un gato sin dueño por los pasillos...

Confiaba en él. Quizá. Le irritaba que una de las pocas personas en las que confiaba fuera un hombre al que evitaba ver constantemente.

Fantaseó con una cerilla y un bidón de gasolina.

Amistad, mi definición se basa en dos cosas. Respeto y confianza. Ambos elementos tienen que estar allí. Y tiene que ser mutuos. Usted puede tener respeto por alguien, pero si no tienes confianza, la amistad se desmorona.

Lisbeth Salander era la mujer que odiaba a los hombres que odiaban a las mujeres.

El síndrome de Asperger -pensó-. O algo así. Un talento para ver estructuras y entender razonamientos abstractos allí donde los demás sólo ven el caos más absoluto.

No me llames loco. Yo soy un superviviente. Hago lo que tengo que hacer para sobrevivir.

El terror más grande de Lisbeth Salander, tan grande y tan negro que había adquirido dimensiones fóbicas, era que la gente se riera de sus sentimientos. Y de repente le pareció que tenía toda su autoestima, la que tanto trabajo le había costado levantar, por los suelos.