Sólo el equilibrio deshace la fuerza.

¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mi. Asunto mío es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mi.

Para conseguir el poder hay que contaminar. El poseer es contaminar.

El mal es la raíz del misterio, el dolor es la raíz del conocimiento.

Puedo, por lo tanto soy.

Cuando una contradicción es imposible de resolver salvo por una mentira, entonces sabemos que se trata de una puerta.

Al luchar contra la angustia uno nunca produce serenidad; la lucha contra la angustia sólo produce nuevas formas de angustia.

Querer la amistad es una gran falla. La amistad debería ser una alegría gratuita, como las alegrías que ofrecen el arte o la vida.

Imaginación y ficción constituyen más de tres cuartas partes de nuestra vida real.

Una prueba de lo real es que es duro y áspero. Alegrías se encuentran en él, no de placer. Qué es agradable pertenece a los sueños.

La humildad es una paciencia despierta.

Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia.

No tenemos que adquirir la humildad. La humildad está en nosotros, lo que pasa es que nos humillamos delante de falsos dioses.

Tan pronto como los hombres saben que pueden matar sin temor de un castigo o culpa, matan; o al menos alientan a los asesinos con sonrisas de aprobación.

Todos los dolores que nos alejan son dolores perdidos.

El amor es una fuente de energía.

Los misterios de la fe son degradados si se hacen con un propósito de afirmación y negación, cuando en realidad deberían ser objeto de contemplación.