Nunca deseo conversar con un hombre que ha escrito más de lo que ha leído.

Donde no hay esperanza, no puede haber esfuerzo.

La curiosidad es una de las más permanentes y seguras características de una vigorosa inteligencia.

Donde la esperanza no existe, no puede existir el esfuerzo.

La esperanza es en sí una especie de felicidad y tal vez, la máxima felicidad que se puede obtener en este mundo.

Las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia.

Lo que es fácil rara vez es excelente.

Hay poco diferencia entre la falsedad y la verdad inútil. Así como el oro que no se puede gastar no hará a ningún hombre más rico, el conocimiento que no se puede aplicar no hará a ningún hombre más sabio.

Los vuelos naturales de la mente humana no son de placer a placer, sino de esperanza a esperanza.

Se puede tomar de compañera a la fantasia, pero se debe tener como guia a la razón.

Un hombre puede ser mucho de todo, y no ser nada de nada.

El amor es la sabiduría del necio y la locura de los sabios.

Aquel que fracasa en sus esfuerzos después de riqueza o poder, no mantendrá por mucho ni la honestidad ni el coraje.

El ser feliz en el hogar es el resultado óptimo de toda ambición, la meta a la que cada empresa y labor se dirigen, y de la cual cada deseo incita a su búsqueda.

Los solteros tienen conciencia, los casados tienen esposas.

Nada halaga a un hombre tanto como la felicidad de su esposa; siempre está orgulloso de sí mismo como la fuente de la misma.

Padres no podemos tener más que una vez; se promete demasiado el que entra en la vida con la esperanza de hallar muchos amigos.

El mundo rara vez es lo que parece; para el hombre, quien vagamente puede ver, las realidades aparecen como sueños y los sueños como realidades.

El que tiene tan poco conocimiento de la naturaleza humana como para buscar la felicidad cambiando cualquier cosa menos su propio temperamento malgastará su vida en esfuerzos infructuosos.

Si un hombre no conoce nuevas personas a medida que su vida transcurre, pronto se encontrará solo. Un hombre, señor, debe conservar sus amistades de forma constante.

La pobreza es un gran enemigo de la felicidad humana. Destruye la libertad y hace impracticables algunas virtudes y sumamente difíciles otras.

La sociedad no puede subsistir sin recíprocas concesiones.

La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada pais, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre.

El sentimiento de la amistad es como aquel de estar cómodamente relleno de carne asada; el amor, como el de estar avivado por la champaña.

Toda teoría es en contra de la libertad de la voluntad; toda la experiencia es a su favor.

El tratar al adversario con respeto es golpear suave en la batalla.

Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.

Lo útil de viajar es regular la imaginación con la realidad y, en vez de pensar cómo podrían ser las cosas, verlas como son.

Casi todo lo absurdo de nuestra conducta es resultado de imitar a aquellos a los que no podemos parecernos.

Las diminutas cadenas de los hábitos son generalmente demasiado delgadas para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes.

El valor es la mayor de todas las virtudes, porque si no tienes valor, puede ser que no tengas la oportunidad de utilizar cualquiera de los otras virtudes.

La curiosidad es una de las permanentes y seguras características de un intelecto vigoroso.

La mente nunca está satisfecha con los objetos que ve inmediatamente delante de sí, siempre rompe el momento presente y se pierde a sí misma en los planes de futura felicidad... Los vuelos naturales de la mente humana no son de placer en placer, sino de esperanza en esperanza.

Los grandes trabajos no son hechos por la fuerza, sino por la perseverancia.

Si no fuera por la imaginación un hombre sería tan feliz en brazos de una camarera que en los de una duquesa.

La prudencia guarda en seguridad a la vida, pero pocas veces la hace dichosa.

Ningún hombre será un marinero que se vale de artificios suficientes para lograr que lo metan a una cárcel, porque estar en un barco es como estar en una cárcel, con la posibilidad de ahogarse... un hombre en que está en una cárcel tiene más espacio, mejor alimentación, y generalmente mejor compañía.

La integridad sin conocimiento es débil e inútil, y el conocimiento sin integridad es peligroso y terrible.

El estado de la vida est tal que nadie es feliz sino por la anticipación del cambio: el cambio en sí mismo no es nada. Cuando lo hemos hecho, el siguiente deseo es cambiar otra vez.

El futuro se obtiene con el presente.

En la mayoría de los hombres, las dificultades son hijas de la pereza.

Sin sobriedad nadie puede hacerse rico, y con ella muy pocos serán pobres.

Decide no ser pobre: de lo que tengas, gasta menos. La pobreza es un gran enemigo a la felicidad humana; destruye indudablemente la libertad y hace que algunas virtudes se vuelvan impracticables y otras sumamente difíciles.

Las cadenas del hábito son generalmente demasiado débiles para que las sintamos, hasta que son demasiado fuertes para que podamos romperlas.

Siempre lamento la desaparición de cualquier lengua, puesto que las lenguas son el pedigrí de las naciones.

La subordinación se inclina mucho a la felicidad humana. Estábamos todos en igualdad, deberíamos no tener otro placer que el mero placer animal.

El auténtico arte de la memoria es el arte de la atención.

No deseo conversar con un hombre que haya escrito más que lo que ha leido.

La esperanza es una felicidad por sí misma, y la mayor que el mundo puede darnos.