Dadme un cuarto de hora de oración y os daré el cielo.

Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.

Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero.

Esta divína prisión, del amor con que yo vivo, ha hecho a Dios mi cautivo, y libre de mi corazón, y causa en mi tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero.

No me vendo, es el único lujo de los pobres.

La verdad padece, pero no perece.

Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, algunas veces acertamos.

Es gran bien tener deseos, ya que no pueden ser grandes las obras.

La vida es una mala noche en una mala posada.

Es para mí una alegría oír sonar el reloj: veo transcurrida una hora de mi vida y me creo un poco más cerca de Dios.

Vuestra soy pues me criastes, vuestra pues que me redimistes, vuestra pues que me sufristes, vuestra pues que me llamastes, vuestra porque me esperastes, vuestra pues no me perdí ¿Que mandais hacer de mi?

El amor perfecto tiene esta fuerza: que olvidamos nuestro contento para contentar a quienes amamos.

Vivir la vida de tal suerte que viva quede en la muerte.

Si lográramos conseguir perfectamente el verdadero amor de Dios, obtendriamos a la vez toda clase de bienes. Pero somos tan avaros y tan lentos en darnos a Dios que nunca nos decidimos a disponer a recibirlo.

Veis aquí mi corazón, yo le pongo en vuestra palma, mi cuerpo, mi vida y alma, mis entrañas y afición, dulce esposo y redención pues por vuestra me ofrecí ¿Que mandais hacer de mi?

He cometido el peor de los pecados, quise ser feliz.

Vivo ya fuera de mi, después que muero de amor; Porque vivo en el Señor, que me quiso para si: Cuando el corazón le di puso en él este letrero, que muero porque no muero.

De devociones absurdas y santos amargados, líbranos, Señor.

Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta.

Lee y conducirás, no leas y serás conducido.

Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.

No son buenos los extremos aunque sea en la virtud.

La tierra que no es labrada llevará abrojos y espinas aunque sea fértil; así es el entendimiento del hombre.

Y sin amor todo es nada.

Sólo amor es el que da valor a todas las cosas.

Cuando estuvieres alegre, no sea con sonrisas demasiadas, sino con alegría humilde, modesta, afable y educativa.

Para alcanzar algo que realmente valga la pena es muy útil haber ido por el mal camino, y así adquirir experiencia.

Siendo que la oración no es otra cosa que estar en términos de amistad con Dios.

Solo podemos aprender a conocernos a nosotros mismos y hacer lo que podamos, es decir, entregar nuestra voluntad y cumplir con la voluntad de Dios en nosotros.

¿Qué valor hay en la fe sin trabajos? ¿Y que valen si no están unidos por los méritos de Jesucristo, nuestro único bien?

Yo sé que la obediencia tiene el poder de hacer fáciles las cosas que parecen imposibles.

Tener el valor para afrontar lo que depare la vida, todo se reduce a eso.

Sé bueno con todos y severo contigo mismo.

Todas las cosas deben llegar al alma por medio de sus raíces, de donde habrían sido plantados.

¡Qué amistosos serían todos los hombres entre sí si no se tuvieran en cuenta el honor y el dinero! Creo que esto sería un remedio para todo.

Nuestras almas pueden perder su paz y hasta molestar las de otras personas, si siempre estamos criticando acciones triviales - que a menudo no son verdaderos defectos en sí, pero los interpretamos erróneamente por nuestra ignorancia de sus motivos.