No retengan nada de ustedes mismos a fin de que enteros los reciba el que se da por entero.

He sido todo lo profano. Si Dios puede obrar a través de mí, puede obrar a través de cualquiera.

El verdadero progreso avanza silencioso y persistentemente sin previo aviso.

Dejémonos transformar en Jesús por la fuerza de su amor y compasión.

Cada criatura en desgracia tiene el mismo derecho a ser protegida.

Entretenerse en buscar defectos al prójimo es prueba suficiente de no ocuparse apenas de los suyos propios.

Cuanto más tentado te veas, sábete que eres más amado.

Empieza haciendo lo necesario, después lo posible, y de repente te encontrarás haciendo lo imposible.

Recuerda que cuando dejas esta tierra, no puedes llevar contigo nada que hayas recibido, solo lo que has dado.

Toda la oscuridad del mundo no puede extinguir la luz de una sola vela.

Quien obedece no debe mirar en su superior al hombre sino a aquel por cuyo amor e ha entregado a la obediencia.

Si existen hombres que excluyen a cualquiera de las criaturas de Dios del amparo de la compasión y la misericordia, existirán hombres que tratarán a sus hermanos de la misma manera.

Por una pequeña recompensa se pierde algo que es inestimable y se provoca fácilmente al dador a no dar más.

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz, donde hubiere odio, que ponga amor. Donde hubiere ofensa, que ponga perdón. Donde hubiere discordia, que ponga unión. (...) Donde hubiere tristeza, que ponga alegría. ¡Oh, Señor!, que no busque tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar.

Donde hay caridad y sabiduría, no hay miedo ni ignorancia.

Nadie debe ser llamado enemigo, todos son tus benefactores, y nadie te hace daño. No tienes más enemigo que tú mismo.

Que los hermanos no se apropien de nada, ni de casa, ni de tierra, ni de ninguna otra cosa (...). Aquí está la excelencia de la muy alta pobreza (...). Esto es lo que debéis compartir.

Es feliz quien nada retiene para sí.

Porque es dando que recibimos.

Ama a tus enemigos y haced el bien a aquellos que os odian.

Todo el bien que hagamos, hay que hacerlo por amor a Dios, y el mal que evitemos hay que evitarlo por amor de Dios.

Quien da, recibe. Quien se olvida de si mismo, encuentra.

Si Dios puede trabajar a través a mí, puede trabajar a través de cualquier persona.

Un solo rayo de sol es suficiente para ahuyentar muchas sombras.

Señor, concédeme la serenidad de aceptar que hay cosas que no puedo cambiar; el valor de cambiar lo que puede cambiarse y la sabiduría para distinguir la diferencia.

Donde hay caridad y sabiduría, no hay miedo ni ignorancia. Donde hay paciencia y humildad, no hay ira ni preocupación.

Debemos buscar no tanto para orar, sino para convertirnos en oración.

Él me dijo que quería que yo fuera un nuevo loco en este mundo.

La pura y santa simplicidad confunde toda la sabiduría de este mundo y la sabiduría de la carne.

Comienza por hacer lo que es necesario; después lo que es posible, y de repente, estarás haciendo lo imposible.

Sobre todo, la gracia y los dones que Cristo da a sus fieles es el de vencer a uno mismo.

Es perdonando que somos perdonados.

Señor, hazme un instrumento de tu paz. Donde haya odio, déjame sembrar amor.

Comencemos a servir, hagamos nuestro mejor esfuerzo, lo que hemos hecho hasta ahora es poco y nada.

Es muriendo como se resucita a la vida eterna.

El que trabaja con sus manos es un trabajador. El que trabaja con sus manos y su cabeza es un artesano. El que trabaja con sus manos, su cabeza y su corazón es un artista.

Mientras que estás proclamando la paz con tus labios, ten cuidado albergarla también en tu corazón.

Bienaventurado el siervo a quien lo encuentran en medio de sus inferiores con la misma humildad que si estuviera en medio de sus superiores.

No debemos nunca desear estar por encima de los demás. Por el contrario, debemos ser siervos sumisos a todo ser humano, por el bien de Dios.

Lo que cada hombre es en Tus ojos, así es él, y no más.

Hemos sido llamados a sanar heridas, a unir lo que se ha derrumbado ya traer a casa a los que se extraviaron.

Los hombres pierden todas las cosas materiales que dejan atrás en este mundo, pero llevan consigo la recompensa de la caridad y las dádivas que dan. Por esto, recibirán del Señor la recompensa y gratificación que se merecen.

Allí donde reinan la quietud y la meditación, no hay lugar para las preocupaciones ni para la disipación.

No es apropiado, cuando uno está al servicio de Dios, tener una cara triste o una mirada temible.

No me canonices demasiado pronto. Soy perfectamente capaz de engendrar un hijo.

Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.

Por encima de la gracia y regalos que Cristo da a sus amados, está la de superarse a sí mismo.

La santa pobreza confunde codicia y avaricia y los cuidados de este mundo.

El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote.