Tema el alma su propia muerte y no la del cuerpo.

La Ley ha sido dada para que se implore la gracia; la gracia ha sido dada para que se observe la ley.

Si nadie me pregunta lo sé, si trato de explicarlo no lo sé.

El hombres es debil y corruptible.

Equivocarse es humano, perseverar voluntariamente en el error es diabólico.

La verdad reside en el interior.

Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos.

Porque esta misma pasión, que en la edad escolar tiene por objeto nueces, pelotas y pajaritos, en las edades posteriores, para prefectos y reyes, es ambición de oro, de tierras y de esclavos.

Descubre cuánto te ha dado Dios y de él toma lo que necesitas; el resto lo necesitan otros.

Mas era necesario que el Mediador entre Dios y los hombres tuviese algo de común con Dios y algo de común con los hombres, no fuese que, siendo semejante en ambos extremos a los hombres, estuviese alejado de Dios; o, siendo semejante en ambos extremos a Dios, estuviese alejado de los hombres, y así no pudiera ser mediador.

Nuestros propios vicios, si los pisoteamos, nos sirven para hacernos una escalera con que remontarnos a las alturas.

Lo mismo que ahora se llama la religión cristiana existía entre los antiguos. Han empezado a llamar 'cristiana' a la verdadera religión que existía antes.

El pasado ya no es y el futuro no es todavía.

Concede lo que mandas y luego ordena lo que quieras.

Dios no necesita tu dinero, pero los pobres sí. Tú dáselo a los pobres, y Dios lo recibirá.

Tú enjugas con blandura sus lágrimas, para que lloren todavía más y en su llanto se gocen. Porque tú, Señor, no eres un hombre de carne y sangre; eres el creador que los hiciste y que los restauras y consuelas.

Obedeced más a los que enseñan que a los que mandan.

El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y termina con una lágrima.

Cuando estés en Roma, compórtate como los romanos.

El amor a la Verdad busca el ocio santo; y la urgencia de la caridad acepta la debida ocupación.

No digas que el tiempo pasado fue mejor que el presente; las virtudes son las que hacen los buenos tiempos, y los vicios los que los vuelven malos.

Quiero que mi amigo me extrañe tanto como yo a él.

No es una ventaja estar cerca de la luz si los ojos están cerrados.

Nadie puede comenzar una nueva vida, a menos que se arrepienta de la vieja.

Cuanto menos atención presta el ser humano a sus propios fallos, tanto más curioso se vuelve para escudriñar los ajenos.

Vamos hacia Dios, no caminando, sino amando.

Ante todo debéis guardaros de las sospechas, porque éste es el veneno de la amistad.

¡Oh Dios de las virtudes, conviértenos a ti, muéstranos tu rostro y seremos salvos! (Sal 79, 4). Porque a dondequiera que se vuelva el alma del hombre fuera de ti, queda fincada en el dolor, aunque se detenga en cosas bellas fuera de ti y fuera de él mismo, cosas que sin ti nada serían.

Lo que hayas amado quedará, solo cenizas el resto.

Nunca nuevo, nunca viejo; todo lo renuevas, pero haces envejecer a los soberbios sin que ellos se den cuenta. Siempre activo, pero siempre quieto; todo lo recoges, pero nada te hace falta. Todo lo creas, lo sustentas y lo llevas a perfección. Eres un Dios que busca, pero nada necesita.

Es mejor cojear por el camino que avanzar a grandes pasos fuera de él. Pues quien cojea en el camino, aunque avance poco, se acerca a la meta, mientras que quien va fuera de él, cuanto más corre, más se aleja.

Las verdaderas riquezas son aquellas que, una vez poseídas, no podemos perder.

Una cosa es haber andado más camino y otra, haber caminado más despacio.

Quien no ha tenido tribulaciones que soportar, es que no ha comenzado a ser cristiano de verdad.

No hay amor sin esperanza, ninguna esperanza sin amor, ni amor ni esperanza sin fe.

La ignorancia es madre de la admiración.

Señor, cualquiera que delante de Vos contara y alegara sus verdaderos méritos, ¿qué hacía sino contar lo que Vos le habíais dado, pues todos son dones vuestros?

Entra en tu conciencia e interrógala. No prestes atención a lo que florece fuera, sino a la raíz que está en la tierra.

El hombre no reza para dar a Dios una orientación, sino para orientarse debidamente a sí mismo.

Cada ser humano es lo que ama.

¿A dónde vais pues, una vez y otra vez, por caminos difíciles y laboriosos? Buscad la paz que queréis encontrar; pero la paz no está en donde la andáis buscando. Pues, ¿cómo hablar de una vida feliz cuando ni siquiera es vida? Cristo, nuestra vida, bajó acá para llevarse nuestra muerte y matarla con la abundancia de su vida;

No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita.

Alabarán al Señor quienes lo buscan; pues si lo buscan lo habrán de encontrar; y si lo encuentran lo habrán de alabar.

Ni son las mismas cosas las que entran, sino las imágenes de las cosas sentidas, las cuales quedan allí a disposición del pensamiento que las recuerda.

Porque más vencido es el enemigo en aquel a quien más tiene preso y por cuyo medio tiene a otros muchos presos;

Que hablen todos los que amaron el mundo. Que digan si tuvieron jamás goce sin dolor, paz sin discordia, descanso sin miedo, salud sin flaqueza, luz sin sombras, risa sin lágrimas.

Conviértanse pues a ti; que te busquen, pues tú, el creador, no abandonas jamás a tus criaturas como ellas te abandonan a ti.

En la escuela del Señor todos somos condiscípulos.

Enamorarse de Dios es el romance más grande; buscarle la mayor aventura; para encontrarlo, el mayor logro humano.