La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente, pero será necesario que la mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil.

Entrometerse en el desatino del hombre es siempre una faena muy ingrata.

No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, Salvo el de hacer uno nuevo.

El éxito comienza en la voluntad.

Cuando estás herido y dejado en las llanuras de Afganistán, y las mujeres salen a cortar lo que queda, bromea rodando hasta tu rifle y revienta tu cerebro y ve a pelear como un soldado.

La intuición de una mujer es más precisa, que las certezas de un hombre.

Siempre me he inclinado a pensar bien de todo el mundo; evita muchos problemas.

Sueña sin que tus sueños te esclavizen.

Se aprende más de un erudito apasionado que de un montón de ganapanes de ardua brillantez.

Señor, danos paciencia para tratar con un hombre enamorado.

Una onza de madre vale una libra de clero.

Los peores embusteros son nuestros propios temores.

Seis honrados servidores me enseñarón cuanto sé; sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué.

Nosotros no nos hemos separado por completo, pero aún no ha llegado el momento de que volvamos juntos a la carretera. Ahora está adquiriendo conocimientos en otro lugar. No tenemos más remedio que esperar.

La primera condición para comprender a un país extranjero es olerlo.

Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no lo hará.

Contamos con 40 millones de razones ante el fracaso, pero ninguna excusa.

Cuando quieras hacer algo, hazlo. No aguardes hasta que las circunstancias te parezcan favorables.

Cuando la tripulación y el capitán están cordialmente compenetrados, es preciso un temporal y más que un temporal para lanzar la nave contra la tierra.

Si la historia se enseñara en forma de relatos, nunca se olvidaría.

Las palabras son la más potente droga utilizada por la humanidad.

Toma problemas prestados, si te lo dicta tu naturaleza, pero no los prestes a tus vecinos.

Se aprende más por lo que la gente habla entre sí o por lo que se sobrentiende, que planteándose preguntas.

Nunca he cometido ningún error en mi vida; al menos, ninguno que no haya podido justificar después.

Viaja más rápido quien viaja solo.

La victoria y el fracaso son dos impostores, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén.

Es inteligente, pero ¿es arte?