A veces es preferible una falsa alegría a una tristeza de causas verdaderas.

¿hay acaso algo más íntimo o más interior que el dolor?

¡Mi único deseo es conocer el mundo y las comedias que en él se representan!

No hay nada repartido más equitativamente en el mundo que la razón: todos están convencidos de tener suficiente.

Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender.

El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interna que es la más dulce de todas las pasione.

Nadie puede comprender bien y asimilar algo si lo ha aprendido de otro, tanto como lo haría si lo hubiera aprendido por sí mismo.

Pero hay algo más claro y manifiesto que pensar que hay un Dios, es decir, un ser soberano y perfecto, el único en la idea del cual se incorpora la existencia necesaria o eterna y que, por consiguiente que existe?

Mi único deseo es conocer el mundo y las comedias que en él se representan.

Bueno es saber algo de las costumbres de otros pueblos para juzgar las del propio con mejor acierta, y no creer que todo lo que sea contrario a nuestras modas es ridículo y opuesto a la razón, como suelen hacer los que no han visto nada.

Todo lo complejo puede dividirse en partes simples.

No ser útil a nadie equivale a no valer nada.

La razón o el juicio es la única cosa que nos hace hombres y nos distingue de los animales.

Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro, y no desespero en aprender.

Hay una pasión superior a todas y es la satisfacción interior por el bien que hacemos a los otros.

La matemática es la ciencia del orden y la medida, de bellas cadenas de razonamientos, todos sencillos y fáciles.

No admitas jamás cosa alguna como verdad sin haber conocido con evidencia que así era; es decir, evitar con sumo cuidado la precipitación y la prevención, y no admitir en mis juicios nada más que lo que se presente tan clara y distintivamente a mi espíritu, que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda.

Las almas más grandes son tan capaces de los mayores vicios como de las mayores virtudes.

Mi objetivo no es enseñar el método que todo el mundo debería seguir para utilizar bien su razón, sino únicamente mostrar cómo he tratado de utilizar bien la mía.

El hombre es el único ser sensible, que se destruye a sí mismo en estado de libertad.

A menudo es preferible una falsa alegría a una tristeza cuya causa es verdadera.

Los números perfectos, igual que los hombres perfectos, son muy escasos.

La alegría que nace del bien es seria, mientras que la que nace del mal va acompañada de risas y burlas.

En nuestra búsqueda del camino directo a la verdad, no deberíamos ocuparnos de objetos de los que no podemos lograr una certidumbre similar a las de las demostraciones de la aritmética y la geometría.

Sería absurdo que nosotros, que somos finitos, tratásemos de determinar las cosas infinitas.

Ya hace algún tiempo que me he dado cuenta de que, desde mi infancia, habia admitido muchas falsas opiniones como verdaderas y de que aquello que he construído desde entonces sobre unos principios tan poco seguros no podía ser más que muy duduso e incierto.

Espero que la posteridad me juzgue amablemente, no sólo con las cosas que he explicado, sino también con aquellas las cuales he omitido intencionalmente, así como dejarles a otros el placer del descubrimiento.

Cuando uno emplea demasiado tiempo en viajar, llega a ser finalmente extranjero en su propio país.

Los sentidos engañan de vez en cuando y es prudente no confiar nunca plenamente en quienes nos han engañado al menos una vez.

Los malos libros provocan mala costumbres y las malas costumbres provocan buenos libros.

Los viajes sirven para conocer las costumbres de los distintos pueblos y para despojarse del prejuicio de que sólo en la propia patria se puede vivir de la manera en que uno está acostumbrado.

Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.

Es bueno saber algo sobre las costumbres de diferentes pueblos, para juzgar las nuestras de una forma más sana, y no pensar que todo aquello que va contra nuestra manera de actuar sea ridículo y contra razón, como acostumbran a hacer los que no han visto nada.

El mayor bien que puede existir en un Estado es el de tener verdaderos filósofos.

Cuando se concede demasiado tiempo a viajar, se acaba por convertirse uno en extranjero en su propia patria.

Divide las dificultades que examines en tantas partes como sea posible, para su mejor solución.

Cada problema que he resuelto se convirtió en una regla, que sirvió después para resolver otros problemas.

Leer un libro enseña más que hablar con su autor, porque el autor, en el libro, sólo ha puesto sus mejores pensamientos.

Hasta una falsa alegría suele ser preferible a una verdadera tristeza.

Dudo de todo, pero al dudar estoy pensando, y si pienso existo.

Conviene tener en cuenta que muchas creencias se apoyan en el prejuicio y en la tradición.

El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país.

En cuanto a la lógica, sus silogismos más bien sirven para explicar a otros las cosas ya sabidas, que para aprender.

El bien que hemos hecho nos da una satisfacción interna que es la más dulce de todas las pasiones.

Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino.

Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás.

Cuando no está en nuestro poder seguir lo que es cierto, debemos seguir lo que es más probable.

Cuando alguien me ha ofendido trato de elevar mi alma muy alto, para que la ofensa no la alcance.

La lectura de todos los buenos libros es como una conversación con los mejores ingenios de los pasados siglos.