La fortuna es como el cristal: cuanto más intenso es el brillo, más fácilmente se rompe.

¿Cuál es el arte para preparar una buena amistad? Si quieres ser amado, ama.

Cuanto más temprana es la negativa, menor es la desilusión.

Cuán infeliz es aquel que no se puede perdonar a sí mismo.

Hacer dos cosas al mismo tiempo es no hacer ninguna de ellas.

Nadie llegó a la cumbre acompañado por el miedo.

El que se alaba a sí mismo siempre encuentra quien se ría de él, lo cual no es cómico sino trágico.

Es tonteria temer lo que no se puede evitar.

En mar tranquila todos son buenos pilotos.

Dios mira las manos limpias, no las llenas.

Todo vicio trae siempre su consiguiente excusa.

Un padre enojado es el más cruel hacia si mismo.

Cuando de un hombre habéis dicho que es un ingrato, habéis dicho todo lo peor que podéis decir de él.

La fama de integridad constituye un segundo patirmonio. Muchas personas cuidan su reputación y no cuidan su concienia.

En un mar tranquila todos son buenos pilotos.

Si desea alcanzar lo más alto, comience en el punto más bajo.

El arte tiene una doble cara, de expresión y de ilusión, al igual que la ciencia tiene una doble cara: la realidad del error y el fantasma de la verdad.

Perdona siempre a los demás, nunca a ti mismo.

Tan malo es no creer a nadie como creer a todos.

No impongas a nadie lo que tu mismo no puedas soportar.

Es mejor aprender tarde que nunca.

El tiempo de la reflexión es una economía de tiempo.

Donde hay concordia siempre hay victoria.

Ningun timorato llegá a las últimas cumbres.

El valor crece por la audacia, el miedo por retener.

Las llagas de la conciencia no cicatrizan.

Vence el que se vence a sí mismo.

Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.

Acostumbrarse a la felicidad es una gran infelicidad.

Me he arrepentido de haber hablado, pero nunca de haber guardado silencio.

Nos interesan los demás cuando se interesan por nosotros.

Quien pierde su fe no puede perder más.

Querer llegar a ser bueno es gran parte de la bondad.

El que sabe vencerse en la victoria es dos veces vencedor.

El hombre que no sabe callar, tampoco sabe hablar.

Por los defectos de los demás el sabio corrige los propios.

Toda dilación es odiosa, pero suele generar prudencia.

El recuerdo desnudo de la cólera enciende la ira.

El que es temido por muchos, debe temer a muchos.

El hoy es discípulo del ayer.

El que solo vive para si, está muerto para todos los demás.

La prudencia suele faltar cuando más se la necesita.

Es más cruel temer a la muerte que morir.

La fortuna es como el vidrio, mientras más brillo, más fácilmente se rompe.

La lengua maldiciente es indicio de mal corazón.

La buena salud y el buen juicio son dos de las más grandes bendiciones de la vida.

Quien sólo vive para sí, está muerto para los demás.

Ten en cuenta lo que vayas a decir, no lo que pienses.

Más amigos granjea la mesa que la inteligencia.