¿Quién es, pues, el creador y padre de este Universo? Difícil es encontrarlo; y cuando se ha encontrado, imposible hacer que la multitud lo conozca.

El amor es: la alegría de los buenos, la reflexión de los sabios, el asombro de los incrédulos.

Los deseos son solo la falta de algo: y aquellos que tienen los mayores deseos están en peor condición que aquellos que no tienen ninguno, o muy pocos.

Cómo es posible que mi amor platónico, mi amor platónico durante tres años, le guste yo? Esto no sucede en la vida real.

La falta de actividad destruye el buen estado de cada ser humano, mientras que el movimiento y el ejercicio físico metódico lo salvan y lo conservan.

Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo.

El valor es saber qué no debemos temer.

Una buena decisión se basa en el conocimiento, y no en los números.

¿Qué es lo que es siempre y no deviene y qué, lo que deviene continuamente, pero nunca es?

La libertad está en ser dueños de nuestra propia vida.

¡Ojalá, Agatón, que la sabiduría fuese algo que que se pudiese pasar de un espíritu a otro cuando dos hombres están en contacto, como corre el agua, por medio de una mecha de lana, de una copa llena a una copa vacía!

La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.

Cada lágrima nos enseña una verdad.

Cada corazón canta una canción, incompleta, hasta que otro corazón susurra. Los que desean cantar encuentran siempre una canción. Al toque de un amante, todos se convierten en poeta.

El comportamiento humano fluye de tres fuentes principales: deseo, emoción y conocimiento.

¿Sócrates cuál es el alimento del alma? De seguro, digo, el conocimiento es el alimento del alma.

El hombre puede medir el valor de su propia alma en la mirada agradecida que le dirija un animal al cual ha socorrido.

¿No todas las cosas al final deben ser tragadas al morir?

El coraje es un tipo de salvación.

El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos.

El mejor guardián de una cosa es también el mejor ladrón.

Una parte nunca puede estar bien a menos que todo esté bien.

La parte más importante de la educación es una formación adecuada en el jardín.

Los espíritus vulgares no tienen destino.

La ignorancia de todas las cosas es un mal que no es terrible ni excesivo, ni es aún el mayor de todos; pero, la gran astucia y mucho aprendizaje, acompañada de un mal entrenamiento, son una desgracia mucho mayor.

El consuelo es frío e insípido si no va envuelto en una solución.

Quiénes son entonces -preguntó- los que llamas filósofos verdaderos? -Los que gustan de contemplar la verdad -respondí.

Aprendiendo a morir se aprende a vivir mejor.

La vida debe ser vivida como un juego.

Parecerían quitar del mundo el sol quienes de la vida quitan la amistad.

Un recipiente vacío hace el sonido más fuerte, por eso los que tienen un menor ingenio son los más grandes charlatanes.

El aprendizaje y el conocimiento que tenemos, es, a lo más, poco en comparación con el qué somos ignorantes.

Todos los hombres son iguales por naturaleza, hechos todos de la misma tierra por un Trabajador; y sin embargo, nos engañamos a nosotros mismos. Tan querido es por Dios el pobre campesino como el poderoso príncipe.

Ningún asunto humano merece mucha ansiedad.

Allí donde el mando es codiciado y disputado no puede haber buen gobierno ni reinará la concordia.

Si se espera que las mujeres hagan el mismo trabajo que los hombres, debemos enseñarles las mismas cosas.

Nadie sabe si la muerte, lo cual la gente teme como el mayor mal, podría no ser el mayor bien.

El tiempo es la imagen de la eternidad en movimiento.

El legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.

El valor es saber de qué no hay que tener miedo.

No conozco el camino seguro para el triunfo, pero si el camino para el fracaso; el querer complacer a todo el mundo.

El coraje es una especie de salvación.

Debemos buscar para nuestros males otra causa que no sea Dios.

Si buscamos el bien de nuestros semejantes encontraremos el nuestro.

En torno de la esencia está la morada de la ciencia.

Hay que compartir el conocimiento.

Si buscas, encontrarás.

La buena fe es el fundamento de toda sociedad, la perfidia es la peste.

Quien durante tanto tiempo se ha ocupado de estos asuntos pueda exponerlas opiniones de los demás, pero no las suyas. -¿Pues qué? -dije yo-. ¿Te parece bien que hable uno de las cosas que no sabe como si las supiese?