La opinión pública reina en la sociedad porque la estupidez reina entre los estúpidos.

La mujer es como la sombra: si la huyes, sigue; si la sigues huye.

El más desaprovechado de todos los días es uno sin risa.

Sólo se sabe bien lo que no se ha aprendido.

Existen más locos que sabios; y en el sabio hay siempre más locura que sabiduría.

El hombre llega como principiante en cada etapa de su vida.

Las pasiones hacen vivir al hombre, la sabiduría sólo le hace durar.

Lo que determina el éxito de una gran cantidad de libros es la estrecha relación entre las mediocres ideas del autor y las mediocres ideas del público.

El placer puede estribar en la ilusión, pero la felicidad descansa sobre la verdad.

El día peor empleado es aquél en que no se ha reído.

Las tres cuartas partes de las locuras no son sino necedades.

En el mundo se tiene tres clases de amigos: los que os aman, los que se cuidan de vos y los que os aborrecen.

Con frecuencia el amor, comercio borrascoso, acaba en bancarrota.

La generosidad no es más que la piedad de los espirítus nobles.

La fortuna es con frecuencia como esas mujeres ricas y pródigas, que arruinan las casas adonde ellas llevaron una rica dote.

El que no tiene carácter no es un hombre: es una cosa.

Hay más locos que cuerdos; y en el cuerdo mismo, hay más locura que cordura.

Dignidad sin méritos se hace acreedora a cumplidos sin estimación.

Aprendiendo a conocer los males de la naturaleza se desprecia la muerte; aprendiendo a conocer los de la sociedad humana se desprecia la vida.

Vano quiere decir vacío; es tan ruin la vanidad que para afrentarla basta llamarla por su propio nombre.

Hay que convenir en que es imposible vivir en el mundo sin un poco de comedia. Lo que diferencia al hombre honrado del bribón es que aquél sólo es un farsante cuando no puede menos, y éste busca las ocasiones de jugar su falso papel.

Hay tonterías bien ataviadas de la misma manera que hay tontos bien vestidos.

Hace siglos que la opinión pública es la peor de las opiniones.

El amor es más placentero que el matrimonio por la misma razón que las novelas son más interesantes que la historia.

El amor gusta más que el matrimonio, porque las novelas gustan más que la historia.

Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil.

En las grandes cosas los hombres se muestran como les conviene mostrarse. En las pequeñas como son.

Es más fácil legalizar ciertas cosas que legitimarlas.

Cuando se quiere ser agradable en sociedad es preciso resolverse a permitir que muchas cosas que sabemos nos sean enseñadas por personas que las ignoran.

Se decía de un hombre muy egoísta: pegaría fuego a nuestra casa para freír un par de huevos.

Las mujeres no conceden a la amistad más que lo que sisan al amor.

El amor es como las enfermedades contagiosas, que cuanto más se temen más fácilmente se adquieren.

La calumnia es como una avispa importuna, contra la cual no se debe hacer ningún movimiento si no se está seguro de destruirla.

En las cosas grandes los hombres se muestran como les conviene; en las pequeñas se muestran tal como son.

La modestia es la más inocente de las mentiras.

Pasa con la felicidad como con los relojes, que los menos complicados son los que menos se estropean.

A dos cosas hay que acostumbrarse, so pena de hallar intolerable la vida: a las injurias del tiempo y a las injusticias de los hombres.

El amor, tal como se practica hoy en la sociedad, no es más que un intercambio de dos fantasías y el contacto de dos epidermis.

El más rico de todos los hombres es el ahorrativo; el más pobre, el avaro.

Para hacer la vida soportable, hay que acostumbrarse a las injurias del tiempo y a las injusticias de los hombres.

La sentencia más razonable que jamás se haya pronunciado sobre la cuestión del celibato y del matrimonio, es ésta: sea cual fuese el partido que tomares, te arrepentirás de haberlo tomado.

El hombre es un necio animal, si juzgo por mí.

Los azotes físicos y las calamidades de la naturaleza humana hicieron necesaria la sociedad. La sociedad se agregó a los desastres de la naturaleza. Los inconvenientes de la sociedad hicieron necesario al Gobierno, y el Gobierno se agregó a los desastres de la sociedad. Esta es la historia de la naturaleza humana.

El día más irremediablemente perdido es aquel en que uno no ríe.

El cambio de moda es el impuesto que la industria del pobre carga sobre la vanidad del rico.

La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida.

La sociedad está compuesta de dos grandes clases: los que tienen más comida que apetito y lo que tienen más apetito que comida.

La naturaleza ha concedido las ilusiones a los sabios como a los necios, para que los sabios no fuesen demasiado desgraciados por su propia sabiduría.

Casi todos los hombres son esclavos, por la razón que los espartanos daban de la servidumbre de los persas, por no saber pronunciar la sílaba ‘no’.