Debe ser hermoso, no se entiende nada.

¿De qué puede servirnos la riqueza, si no la logramos en la edad en que se disfruta de ella?

¡Mejor estar casado que muerto!

La mente tiene una gran influencia sobre el cuerpo, y las enfermedades a menudo tienen su origen allí.

¡Cuán fácilmente se recuerda la ternura de un padre y cuán rápidamente se desvanecen las ofensas de un hijo a la menor palabra de arrepentimiento!

¡Qué! ¿No harías distinción entre hipocresía y devoción? ¿Les darías los mismos nombres y respetarías la máscara como lo haces con la cara? ¿Igualarías el artificio y la sinceridad? ¿Confundes la apariencia con la verdad? ¿Consideras al fantasma como la persona misma? ¿Valoras la falsificación como efectivo?

Los envidiosos morirán, pero la envidia es inmortal.

Si poseyeseis cien bellas cualidades, la gente os miraría por el lado menos favorable.

La serena razón huye de todo extremismo y anhela la prudencia moderada.

Los hombres malvados pueden morir, pero la malicia nunca.

El amor es a menudo un fruto del matrimonio.

Hay una especie de decencia entre los muertos, una discreción notable: ¡nunca se encuentran haciendo una queja contra el médico que los mató!

Es el escándalo público lo que ofende; pecar en secreto no es pecado en absoluto.

No parezcas tan erudito, ora. Humaniza tu charla y habla para que te entiendan.

Las cosas no valen sino lo que se las hace valer.

Es una locura insuperable; tratar de mejorar el mundo.

La felicidad ininterrumpida aburre: debe tener alternativas.

Cuando una mujer demuestra mucho ardor por un hombre lo hace, con frecuencia, para ocultar otra llama que tiene en el corazón.

El proceso de maduración de convertirse en escritor es similar al de una ramera. Primero lo haces por amor, luego por unos pocos amigos, y finalmente solo por dinero.

Es una empresa extraña hacer reír a personas respetables.

La hipocresía es el colmo de todas las maldades.

No importa lo que digan todos, en última instancia, estas cosas solo pueden dañarnos por la forma en que reaccionamos ante ellas.

Teatro es todo aquello que hay entre un buen inicio y un buen final.

Todas las sátiras del escenario deben verse sin incomodidad. Son espejos públicos, donde nunca debemos admitir que nos vemos a nosotros mismos; uno admite una falla cuando uno se escandaliza por su censura.

Prefiero un vicio tolerante a una virtud obstinada.

Cuanto mayor es el obstáculo, más gloria hay en superarlo.

Jamás se penetra por la fuerza en un corazón.

Traicionado y perjudicado en todo, huiré de este mundo amargo donde el vicio es el rey, y buscaré un lugar deshabitado y apartado donde seré libre de tener un corazón sincero.

Aunque soy un hombre piadoso, no soy menos hombre.

Cuando se quiere dar amor, hay un riesgo el de recibirlo.

Odio a todos los hombres, los que son malos y malvados, y los demás por ser complacientes con los viciosos.

Ningún hombre es tan bueno, que, al ser expuesto a las acciones de la ley, no sería condenado a la horca por lo menos diez veces.

La muerte es el preludio de todos los males, pero no debemos echar mano de esta hasta última hora.

No hay ningún secreto del corazón que nuestras acciones no revelen.

El dinero es la llave que abre todas las puertas.

El cielo, es cierto, prohibe algunas satisfacciones, pero en el hay comodidades.

La hipocresía es un vicio de moda, y todos los vicios de moda pasan por la virtud.

El mejor matrimonio sería aquél que reuniese a una mujer ciega con un marido sordo.

El egoísta se ama a si mismo, sin rivales.

De todas las locuras no hay nada mejor que querer hacer del mundo un lugar mejor.

De todos los ruidos conocidos por el hombre, la ópera es la más cara.

Todos tienen derecho a su propio curso de acción.

El envidioso puede morir, pero la envidia nunca.

Si te haces entender, siempre estás hablando bien.

La razón perfecta evita todos los extremos.

Demasiada prisa nos lleva al error.

Aquellos cuya conducta da espacio para hablar siempre son los primeros en atacar a sus vecinos.

Esforcémonos en vivir con decencia y dejemos a los murmuradores que digan lo que les plazca.

El mundo, querida Agnes, es un asunto extraño.