Amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y autocontrol. A estos, me comprometo en este día.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

La ansiedad y el miedo son primos, pero no son idénticos. El miedo ve una amenaza. La ansiedad se la imagina.

Un problema por el que no has orado es como una espina enterrada. Se encona y se infecta: primero el dedo, luego la mano, después el brazo entero. Mejor es ir directo a la persona que tiene las pinzas.

Nuestro valor nace en nuestro interior.

Adán acusó a Eva. Caín mató a su hermano menor. Abraham mintió con respecto a Sara. Rebeca favoreció a Jacob. Jacob trampeó a Esaú y enseguida dio origen a una manga de rufianes. El libro de Génesis está lleno de desastres familiares.

Hay un tiempo para el amor arriesgado. Hay un tiempo para gestos extravagantes. Hay un tiempo para derramar tu afecto en una persona que amas. Y cuando llegue el momento, agárralo, no te lo pierdas.

Las lágrimas son el material con el cual el paraíso entreteje su más brillante arco iris.

Dios, que habita en su santo templo, es padre de los huérfanos y defensor de las viudas; Dios da a los solitarios un hogar donde vivir, libera a los prisioneros y les da prosperidad. SALMOS 68.5–6 (DHH)

Padre, tú eres bueno. Necesito ayuda. Sáname y perdóname. Ellos necesitan ayuda. Gracias. En el nombre de Jesús, amén.

Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

Oro por mi familia que te necesita. Ayúdalos a pedir, buscar y llamar, pues tú, Señor, has prometido responder a sus ruegos.

Vea a sus enemigos no como fallas de Dios, sino como proyectos de Él.

La oración no es un privilegio para el piadoso, ni tampoco el arte de unos pocos escogidos. La oración es simplemente una conversación sincera entre Dios y su hijo. Mi amigo, él quiere hablar contigo. Aun ahora, mientras lees estas palabras, él toca a la puerta. Ábrela. Dale la bienvenida. Y que comience la conversación.

Dios usará lo que él quiera para mostrar su gloria. Los cielos y las estrellas. La historia y las naciones. Las personas y los problemas.

Pues tú eres Dios, oh Soberano SEÑOR; tus palabras son verdad, y le has prometido estas cosas buenas a tu siervo.

Nunca te pareces más a Jesús que cuando oras por otros. Ora por la gente que amas; ora por los que no amas. Ora por este mundo que sufre. Preséntale tu caso al Dador del pan.

La verdad no necesita ser gritada.

¡Esta es la promesa de la oración! ¡Podemos hacer cambiar de idea a Dios! Su voluntad final es inflexible, pero la implementación de su voluntad no lo es. Él no cambia su carácter ni su propósito, pero sí altera su estrategia debido a los ruegos de sus hijos. Nosotros no cambiamos su intención, pero podemos influenciar sus acciones.

Hemos considerado nuestro sufrimiento de manera diferente. Mi dolor demuestra la ausencia de Dios quedaría sustituido por: Mi dolor amplía el propósito de Dios.

La conclusión está clara: llévale tus problemas a Jesús. No los lleves al bar. Jim Beam no puede solucionarlos. No te desquites con otros. Los arrebatos de ira nunca pueden defender una causa. Tan pronto percibas un problema, ya sea grande o pequeño, llévalo a Cristo.

Mucha gente tiene pensamientos limitados sobre Dios. En un esfuerzo por verlo como nuestro amigo, hemos perdido de vista su inmensidad. En nuestro deseo de entenderlo, hemos intentado contenerlo.

Aunque no podamos ver su propósito o su plan, el Señor del cielo está en su trono y en firme control del universo y de nuestras vidas.

El SEÑOR es bueno y hace lo correcto; les muestra el buen camino a los que andan descarriados. Guía a los humildes para que hagan lo correcto; les enseña su camino.

La manera más rápida de extinguir el fuego de la ira es con un balde de oración.

Nunca podrás ir a un lugar donde no esté Dios.

Olvídate de la grandeza; busca la pequeñez. Confía más; presume menos. Haz muchas peticiones y acepta todos los regalos. Acércate a Dios igual que un niño se acerca a su papito.

Mientras más nos enfocamos allá arriba, más inspiración tenemos acá abajo.

Me crié en el mejor de los hogares... simplemente un gran padre al cual extraño tanto... él era un buen hombre, un hombre realmente simple... Muy fiel, siempre amó a mi mamá, siempre proveyó para los niños, y mucha diversión.

No puedes controlar el mundo, pero sí puedes confiárselo a Dios.

La mayoría de nosotros puede llevarle nuestros problemas a Cristo, sin embargo, ¿somos capaces de dejarlos allí? ¿Permanentemente? ¿Con fe? Otra vez, dejemos que María sea nuestro modelo. Ella le llevó su problema a Jesús y lo dejó allí. «Lo que sea que él les diga, háganlo». Resiste el impulso de reclamar el problema una vez que lo has entregado.

Cambias tu vida cambiando tu corazón.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

A Dios le interesa la restauración. La sanidad del corazón implica la sanidad del pasado. Así que Dios sacudió las cosas.

Me parece que la temporada electoral es sólo un plato de Petri para la ira y el cinismo.

Gracias por tu constante instrucción y preocupación por cada paso que doy en mi vida.

El hombre que quiera dirigir a la orquesta debe darle la espalda al público.

La Biblia tiene una idea mejor. En lugar de buscar control absoluto, renuncia a él. No puedes controlar el mundo, pero sí puedes confiárselo a Dios. Este es el mensaje detrás del consejo de Pablo de «[ alegrarse] siempre en el Señor». La paz está al alcance, no por falta de problemas, sino debido a la presencia de un Señor soberano.

Ese no es el reto de Pablo. Se nos insta a «[alegrarnos] en el Señor». Este versículo es un llamado, no a un sentimiento, sino a una decisión y a una confianza profundamente arraigada de que Dios existe, de que él está en control y de que él es bueno.

Es mejor mostrarle a Dios el puño que darle la espalda e irse.