Todo lo que sucede es cosa tan usual y corriente como la rosa en primavera y el fruto maduro en estío. Tal es la enfermedad, la muerte, las calumnias, las traiciones y cuantas cosas alegran o entristecen a los insensatos.

No hagas nada de mala gana, nada perjudicial a la sociedad, nada sin examinarlo de antemano, nada por contradicción. Conserva una serenidad inalterable; prescinde de todo socorro exterior y no esperes obtener el sosiego del alma con ayuda ajena. En una palabra: hay que estar en pie y no levantándose.

A la piedra arrojada no le importa caer ni subir.

Acuérdate en adelante, cada vez que algo te contriste, de recurrir a esta máxima: que la adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha.

Del obstáculo con que se tropieza hacerse un motivo de ejercicio, como el fuego que se apodera de todo lo que cae en una hoguera.

La alegría se encuentra en el fondo de todas las cosas, pero a cada uno le corresponde extraerlas.

La alegría de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.

Muy poco se necesita para hacer una vida feliz; es todo dentro de ti mismo, en tu forma de pensar.

De las cosas que tienes, escoge las mejores y después medita cuán afanosamente las hubieras buscado si no las tuvieras.

Donde quiera que se pueda vivir, se puede vivir bien.

La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella.

A nadie le acontece cosa alguna que sea incapaz de soportar.

La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.

La tranquilidad perfecta consiste en el buen orden de la mente, en tu propio reino.

El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecérsele.

Venera tu facultad intelectiva. Todo depende de ella para que en tu guía interior no haya nunca opinión alguna en desacuerdo con la naturaleza ni con la constitución del ser racional. Ella garantiza la ausencia de precipitación, las buenas relaciones con los seres humanos y el beneplácito de los dioses.

El mundo no es más que transformación, y la vida, opinión solamente.

Medita en la belleza de la vida. Mira las estrellas y date cuenta de que corres con ellas.

Acuérdate también de esto siempre. Para vivir felizmente basta con muy poco.

La perfección de las costumbres consiste en vivir cada día como si fuera el último.

Si la fama sólo llega después de la muerte, no tengo prisa en conseguirla.

Ten presente que los hombres, hagan lo que hagan, siempre serán los mismos.

El tiempo es un río de acontecimientos, una corriente impetuosa.

No lo hagas, si no conviene; no lo digas, si no es verdad.

El tiempo de la vida humana no es más que un punto, y su sustancia un flujo, y sus percepciones torpes, y la composición del cuerpo corruptible, y el alma un torbellino, y la fortuna inescrutable, y la fama algo sin sentido [...]. ¿Qué puede pues guiar a un hombre? Una única cosa, la filosofía.

Acomódate a las cosas que la suerte te ha destinado, y ama con verdadero amor a los hombres con los que debes convivir.

Un exterior hermoso es un seductor peligroso.

Más justo es que yo me gobierne por el dictamen de tantos y tan hábiles consejeros, que no el que ellos sigan mi voluntad.

El arte de vivir se asemeja más a la lucha que a la danza.

¡A cuántos Crisipos se ha tragado ya la eternidad, a cuántos Sócrates, a cuántos Epictetos! Que se te ocurra lo mismo ante absolutamente cualquier hombre y cosa.

Suprime la opinión y suprimes "me han ofendido". Suprime "me han ofendido" y suprimes la ofensa.

Acepta la muerte de buen grado, forma parte de lo establecido por la naturaleza.

Vive como si hubiera mil años por delante de ti. El destino está a tu lado; haz el bien mientras la vida y el poder sigan siendo tuyos.

Vas a buscar retiros lejanos en el campo, junto al mar, en las montañas y nunca dejas de esforzarte tú mismo por satisfacer siempre los mismos deseos. ¡Qué singular es este afán, ya que siempre puedes, cuando quieres, a tu hora, encontrar un asilo en ti mismo!

Un instante más y habrás olvidado todo; otro, y todos te habrán olvidado.

Tú tienes poder sobre tu mente, no fuera en los acontecimientos. Date cuenta de esto y encontrará la fuerza.

¿Consideras, en resumen, que es desgracia del hombre lo que no es desacierto de la naturaleza humana?

Cuando el dolor es insoportable, nos destruye; cuando no nos destruye, es que es soportable.

Abstenerse de imitar es la mejor venganza.

¡Cuántos de los agasajados con muchos himnos están ya entregados al olvido! ¡Cuántos de los que hicieron esos himnos hace tiempo que están ausentes!

No vivas como si tuvieses mil años por delante. El destino está a un paso, hazte bueno mientras la vida y la fuerza soon todavía tuyas.

Morir no es otra cosa que cambiar de residencia.

Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida.

El tiempo es como un río cuyo curso rápido arrastra todo lo que es. Tan pronto algo aparece, es arrastrado, y lo que detrás de él viene es arrastrado a su vez.

Recorre siempre el camino más corto. El camino más corto es el que está en armonia con la naturaleza. Por lo tanto, habla y actúa en todo de la manera más sana ya que un propósito parecido libera de los afanes y de la lucha, de cualquier clase de preocupación y ostentación.

¡Cuánta holgura se logra si no se mira lo que el vecino dijo, hizo o pensó, sino lo que hace uno mismo, para que también esta acción sea justa, santa y conforme con el bien! No observes los malos caracteres, sino lleva adelante tu camino hacia el fin, sin mirar acá ni allá, por los lados.

La muerte nos sonríe a todos, todo lo que un hombre puede hacer es devolverle la sonrisa.

Soy afortunado porque, a pesar de haberme ocurrido eso, permanezco sin pena y no me rompo por el presente ni temo el porvenir.« Porque.

Lo que no es útil para la colmena, no es útil para la abeja.