El amor es, sin duda alguna, lo que puede hacer comprender la eternidad; el amor confunde todas las nociones del tiempo; borra las ideas de principio y de fin; cree haber amado siempre al objeto querido. ¡Tan difícil parece el imaginar que se haya podido vivir sin él!

¿Qué es la felicidad sino el desarrollo de nuestras facultades?

El amor es la historia de la vida de las mujeres y un episodio en la de los hombres.

Las mujeres no miden jamás los sacrificios; ni los suyos, ni los de los demás.

Al inteligente se le puede convencer; al tonto, persuadir.

Cuando uno se halla habituado a una dulce monotonía, ya nunca, ni por una sola vez, apetece ningún género de distracciones, con el fin de no llegar a descubrir que se aburre todos los días.

Los placeres del pensamiento son un eficaz remedio para las heridas del corazón.

Aspirar es privilegio de mujer.

El ingenio consiste en apreciar el parecido de cosas que difieren entre sí, y la diferencia de cosas entre sí iguales.

El misterio de la vida es la conexión entre nuestros errores y nuestros infortunios.

El desengaño camina sonriendo detrás del entusiasmo.

Ante las gentes de espíritu ligero nos avergonzamos de mostrar afectos profundos.

La murmuración se parece al humo porque se disipa pronto, pero ennegrece todo lo que toca.

La libertad es incompatible con el amor. Un amante es siempre un esclavo.

Cuando un amigo advierte que lo necesitamos de un modo apremiante, siempre pierde cordialidad.

El dolor siempre cumple lo que promete.

El talento no impide tener manías, pero las hace más notables.

Ser totalmente comprensivo le hace a uno indulgente.

La figura de una mujer cualquiera que sea la fuerza o la extensión de su espiritu, representa siempre un obstaculo o un apoyo en la historia de su vida.

Existe una opinión más discreta que la del hombre de mayor talento, y es la del público.