La historia de la ciencia, como la de todas las ideas humanas, es una historia de sueños irresponsables, de obstinaciones y errores. Sin embargo, la ciencia es una de las pocas actividades humanas -quizá la única- en la cual los errores son criticados sistemáticamente y muy a menudo, con el tiempo, corregidos.

El mundo no está formado por cosas, sino por procesos.

La ciencia es la única actividad humana en la que los errores son criticados y corregidos.

La verdadera ignorancia no es la ausencia de conocimientos, sino el hecho de negarse a adquirirlos.

Quizá esté yo equivocado y tú en lo cierto, quizá con un esfuerzo a la verdad nos acerquemos.

Se puede llegar a ser los creadores de nuestro destino, cuando hemos dejado de pensar como profetas.

No sabemos: solo podemos conjeturar.

Ningún argumento racional tendrá un efecto racional en un hombre que no quiere adoptar una actitud racional.

La sociedad abierta es una en la que los hombres han aprendido a ser hasta cierto punto críticos de los tabúes, y a basar las decisiones en la autoridad de su propia inteligencia.

La historia del poder político es la historia de la delincuencia internacional y del asesinato en masa.

La ciencia será siempre una búsqueda, jamás un descubrimiento real. Es un viaje, nunca una llegada.

Yo puedo estar equivocado y tú puedes tener la razón y, con un esfuerzo, podemos acercarnos los dos a la verdad.

Cuando una teoría aparezca ante ti como la única posible, toma esto como una señal de que no has entendido ni la teoría ni el problema al cual ella debería resolver.

Creo que el desafío es la única excusa que existe para dar una conferencia. Esta es la única forma en que la palabra hablada puede ser mejor que la impresa.

Tenemos que hacer planes para la libertad, y no sólo para la seguridad, por la única razón de que sólo la libertad puede hacer segura la seguridad.

Nuestro conocimiento es necesariamente finito, mientras que nuestra ignorancia es necesariamente infinita.

Nuestra civilización todavía no se ha recuperado completamente del shock de su nacimiento: la transición de la sociedad tribal o cerrada, con su sumisión a las fuerzas mágicas, a la sociedad abierta que libera los poderes críticos del hombre.

Si bien difieren ampliamente en los diversos pequeños trozos que conocemos, en nuestra infinita ignorancia todos somos iguales.

La teoría domina el trabajo experimental desde su planificación inicial hasta los toques finales en el laboratorio.

La igualdad ante la ley no es un hecho, sino una exigencia política basada en una decisión moral. Y es totalmente independiente de la teoría –probablemente falsa– de que todos los hombres nacen iguales.

La razón no es todopoderosa, es una trabajadora tenaz, tanteadora, cauta, crítica, implacable, deseosa de escuchar y discutir, arriesgada.

El aumento del conocimiento depende por completo de la existencia del desacuerdo.

Toda la vida es una resolución de problemas.

No importa cuantos ejemplos de cisnes blancos hayamos podido observar, esto no justifica la conclusión de que todos los cisnes son blancos.

Hay que estar contra lo ya pensado, contra la tradición, de la que no se puede prescindir, pero en la que no se puede confiar.

Lo que caracteriza al hombre de ciencia no es la posesión del conocimiento o de verdades irrefutables, sino la búsqueda desinteresada e incesante de la verdad.

Para una nación la libertad es más importante que la riqueza, y, en la vida política, esta es una condición indispensable para vivir al menos humanamente.

Quien sea incapaz de hablar claro debe callar hasta poder hacerlo.

La ciencia puede describirse como el arte de la simplificación sistemática excesiva.

No existe una historia de la humanidad, sólo hay muchas historias de todo tipo de aspectos de la vida humana.

Aquello que nos promete el paraíso en la tierra nunca produjo nada, sino un infierno.

Sólo debemos sacrificarnos por los ideales.

La mayoría nunca establece lo que está bien o mal, la mayoría también puede equivocarse.

Los que nos prometen el paraíso en la tierra nunca trajeron más que infierno.

El marxismo murió de marxismo.

En esencia somos criaturas sociales. La idea de que uno puede empezar algo de la nada, libre del pasado o sin deuda alguna a otros, no podría estar más equivocada.

En nombre de la tolerancia, tendríamos que reivindicar el derecho a no tolerar a los intolerantes.

Si Dios hubiera querido poner todas las cosas en el mundo desde el principio, habría creado un universo sin cambio, sin organismos ni evolución, y sin el hombre y la experiencia del hombre de cambio. Pero parece que Él pensó que es mejor un universo vivo con eventos inesperados, incluso para él mismo es más interesante que un mundo muerto.

Nuestro conocimiento sólo puede ser finito, mientras que nuestra ignorancia es necesariamente infinita.

La ciencia debe comenzar con los mitos y con la crítica de los mitos.

La toma de conciencia de que necesitamos la ayuda de otros conduce a la tolerancia basada en nuestra ignorancia: es el fundamento de la democracia.

Buenas pruebas matan teorías erróneas; segamos vivos para empezar de nuevo.

Somos criaturas sociales en lo más íntimo de nuestro ser. La idea de que uno puede empezar cualquier cosa desde cero, libre del pasado, o sin intervención de los demás, no podría estar más equivocada.

No creo que hayan existido nunca sociedades mejores que las occidentales.

El juego de la ciencia, en principio, no se acaba nunca. Cualquiera que decide un día que los enunciados científicos no requieren ninguna contrastación ulterior y que pueden considerarse definitivamente verificados, se retira del juego.

Usted puede elegir cualquier nombre para los dos tipos de gobierno. Personalmente, llame al tipo de gobierno que pueden ser eliminados sin violencia "democracia", y al otro "tiranía".

Por razones estrictamente lógicas nos es imposible predecir el curso de la historia.

Siempre que una teoría aparece como la única posible, tomarla a rajatabla es señal de que ni se ha entendido la teoría ni el problema que se pretende resolver.

No hay alternativa al darwinismo. Creo que hay selección, pero no siempre utilitaria en el sentido de la supervivencia.