Vileza es mostrarse débil, bien en las obras, bien en el sufrimiento.

La tierra contiene en sí misma el mal y su remedio.

La mejor actitud contra acusaciones falsas es el silencio, y los hechos honestos contra palabras deshonestas.

Los Dioses fueron los primeros que existieron, y se prevalen de esta ventaja para hacernos creer que todo procede de ellos, pero lo dudo, porque, al paso que veo esta hermosa tierra que con el calor de los rayos del sol produce tantas cosas, ellos no producen nada.

A veces la soledad es la mejor compañía.

¡Oh bondad infinita, bondad inmensa, que hasta del mal haces nacer todo este bien, trocando en bienes los males, maravilla más grande que la de la creación al salir la luz de las tinieblas!

El espíritu lleva en sí mismo su propia morada y puede llegar en sí mismo a hacer un cielo del infierno o un infierno del cielo.

¡Maldecido amor, o maldecido odio, que tanto valen para mí uno como otro, dado que es eterna mi desventura!

Lo que quiso el amor, que jamás quiso cosa alguna en vano.

El conocer lo que tenemos delante de nosotros, en nuestra vida ordinaria, ésa es la principal sabiduría.

Un buen libro es preciosa sangre de vida de un espíritu magistral, embalsamado y atesorado con el propósito de dar vida más allá de la vida.

La inocencia, una vez perdida, nunca puede ser recuperada. La oscuridad, una vez vista, nunca puede perderse.

La fuerza separada de la verdad y de la justicia no es digna de alabanza y sólo merece el desprecio y la ignominia, aunque jactanciosa aspire a la gloria y busque el renombre por la infamia: sea por tanto un eterno silencio su castigo.

Denme la libertad para saber, pensar, creer y actuar libremente de acuerdo con la conciencia, sobre todas las demás libertades.

La paz tiene sus victorias, no menos insignes que la guerra.

La gratitud concede reverencia, permitiéndonos encontrar las epifanías cotidianas, esos momentos trascendentes del asombro que cambian para siempre cómo experimentamos la vida y el mundo.

También sirven quienes solamente soportan y esperan.

¿Tan horrible parezco ahora a tus ojos cuando en el cielo me tuviste por tan hermoso?

De repente aparecen ante los ojos de Satán y los dos espectros los secretos del antiguo abismo, sombrío e inmenso océano, sin límites ni dimensiones, donde se pierden la extensión, la profundidad, el tiempo y el espacio.

Ninguno puede amar la libertad sinceramente, excepto los hombres de bien; el resto no aman la libertad, sino la licencia.

Más vale reinar en el Infierno, que servir en el Cielo.

El campo de batalla lo perdimos; mas voluntad invicta conservamos, odio inmortal, empeño de venganza, y el valor obstinado, que al temor la cerviz nunca ha doblado.

Nadie que sepa algo puede ser tan estúpido para negar que todos los hombres, naturalmente, han nacido libres.

Antes que perder la libertad es mejor quedarse ciego para no tener que sufrir el triste espectáculo que nos iba a ofrecer nuestro triste espejo.

El que se alaba a sí mismo siempre encuentra quien se ría de él, lo cual no es cómico sino trágico.

Mundo en que toda vida muere, en que toda muerte vive.

Todos los caminos me llevan al infierno. Pero ¡Si el infierno soy yo! ¡Si por profundo que sea su abismo, tengo dentro de mí otro más horrible, más implacable, que a todas horas me amenaza con devorarme!

Este horror crecerá suave, esta oscuridad se iluminará.

No ames ni aborrezcas la vida, pero mientras te dure, esfuérzate en vivir bien.

La juventud anuncia al hombre como la mañana al día.

¿Qué tiene que ver la noche con el sueño?

La elocuencia deleita el alma y la música los sentidos.

El demonio se avergonzó y sintió cuán terrible es la bondad, y vio la virtud en su forma, que adorable: y le dolió la pérdida.

Una mente no debe ser cambiada por lugar o tiempo. La mente es su propio lugar, y en sí misma puede hacer un cielo del infierno, un infierno de un cielo.

Largo y difícil es el camino que desde el infierno conduce a la luz.

Para los nobles como para los que no lo son, la vida más dulce es la más extraña a las armas, cuando no se acude a ellas por un impulso de desesperación.

No cabe duda que la gente tiene que estar loca o extrañamente obcecada para cifrar la principal esperanza de su fidelidad o seguridad común en una sola persona, la cual, en el caso de que sea buena, no puede hacer más que otro hombre, y si es mala tiene poder para hacer más daño que millones de otros hombres.

¿Qué es la fuerza sin una doble porción de sabiduría?

La mujer es un hermoso defecto de la naturaleza.

El amor purifica el pensamiento y engrandece el corazón.

¿Qué importa el sitio donde yo resida, si soy siempre el mismo y el que debo ser [...] vale más reinar en el infierno que servir en el cielo.

Lo que está oscuro dentro de mí, ilumina.

El ambicioso, para lograr su fin, debe rebajarse tanto como ha pretendido elevar sus miras, y por encumbrado que esté, humillarse hasta los más viles empleos.

Donde no hay esperanza no hay temor.

Cuando la razón lucha con la fuerza, por más que sea empresa ardua y temeraria, la victoria debe estar de parte de la razón.

El abismo no tiene límites ni vacío, porque yo soy el abismo; lo infinito está lleno de mí. Pero yo, a quien nada puede contener, me retiro y no extiendo por todas partes mi bondad, que es libre de obrar o de no obrar: el hado y la necesidad en mí no influyen: mi voluntad es el destino.

La suerte es el residuo de los designios.

En un mundo de fugitivos el que transita el justo camino, parece huir.

Sólo me falta la sordera para ser el mejor partido de Inglaterra.