Sé que no se supone que me gusten los automóviles clásicos y de gran cilindrada, pero son los que me gustan.

Vamos a estar bien por la gente americana. Tienen más grano, determinación y valor del que tú puedes imaginar.

La corrupción es un cáncer: un cáncer que corroe la fe de los ciudadanos en la democracia, disminuye el instinto de innovación y creatividad; los presupuestos ya apretados, desplazando importantes inversiones nacionales. Desperdicia el talento de generaciones enteras. Asusta a las inversiones y los empleos.

Tienes que tender una mano de amistad a través de la división y de las filosofías en este país.

El fracasar en algún momento de tu vida es inevitable, pero ceder es imperdonable.

Aquí en casa, cuando muchos estadounidenses esperaban su turno para donar sangre después del ataque contra las torres del World Trade Center y el Pentágono, nuevamente perdimos la oportunidad de hacer del servicio una causa noble y reavivar un espíritu comunitario estadounidense.

Cuando mis notas del primer semestre salieron a la luz, mi mamá y mi papá me dijeron no iba a jugar al fútbol.

Solía tartamudear muy mal. Todo el mundo piensa que es divertido. Y no es gracioso. No es así.

Mi papá siempre decía: "Campeón, la medida de un hombre no es la frecuencia con la que se lo noquea, sino qué tan rápido se levanta".

Los efectos del cambio climático son reales y hay que hacer algo al respecto.

Mi padre solía tener una expresión. Él decia, 'Joey, un trabajo es mucho más que un sueldo. Se trata de tu dignidad. Se trata de respeto. Se trata de tu lugar en tu comunidad.'

Nuestro futuro no puede depender solamente del gobierno. Las soluciones finales yacen en las actitudes y las acciones del pueblo estadounidense.