El hombre que sabe desintegrar el átomo, pero no tiene amor en su corazón, se convierte en un monstruo.

No es medida de salud ajustarse bien a una sociedad profundamente enferma.

Es violencia cuando usamos una palabra hiriente, cuando hacemos un gesto para despreciar a una persona. Así, la violencia no es simplemente una carnicería organizada en nombre de Dios, en nombre de la sociedad o el país. La violencia es mucho más sutil, mucho más profunda.

La libertad del deseo por una respuesta es esencial para la comprensión de un problema.

La vida es una relación, vivir es una relación. No podemos vivir si tú y yo construimos una pared alrededor nuestro y sólo espiemos sobre esa pared de vez en cuando. Inconscientemente, profundamente, detrás de la pared, estamos relacionados.

Asesinato organizado es guerra, y aunque manifiestan contra una guerra particular, el nuclear o cualquier otro tipo de guerra, nunca hemos demostrado contra la guerra.

Para la mayoría de nosotros, la relación que se tiene con los demás se basa en la dependencia, ya sea económica o psicológica. Esta dependencia crea temor, engendra en nosotros la posesión, esto lleva al conflicto, desconfianza, frustración.

Sólo después de encontrarme a mí mismo puedo ayudar a otros. Y si he de ayudar debo tener comprensión completa y, sobre todo, infinito amor.

No hay ningún fondo a la educación. No es leer un libro, pasar un examen y terminar ya con la educación. La vida en su totalidad, desde el momento en que uno nace hasta el momento que uno muere, es todo un proceso de aprendizaje.

Si dependemos de otros para nuestra felicidad, ya sea sociedad o medio ambiente, se convierten en esenciales para nosotros; nos aferramos a ellos, y nos oponemos violentamente a cualquier alteración en éstos, por que dependemos de ellos para nuestra seguridad psicológica y confort.

Sólo el amor puede crear la comprensión de los demás.

La sabiduría no ejerce ninguna autoridad, y aquellos que ejercen la autoridad no son sabios.

Si pudiésemos establecer una profunda relación con la naturaleza, nunca mataríamos a un animal por nuestro apetito; nunca dañaríamos ni diseccionaríamos a un mono, a un perro, a un conejillo de Indias para nuestro beneficio. Encontraríamos otras maneras de curar nuestras heridas, sanar nuestros cuerpos.

La conformidad conduce a la mediocridad.

Las creencias son asuntos puramente individuales, y no pueden ni deben organizarse. Si lo haces, se convierten en algo muerto y cristalizado; se convierten en un credo, una secta, una religión, para imponerse a los demás.

El amor es el factor que falta; hay una falta de afecto, de calidez en las relaciones; y como nos falta ese amor, esa ternura, esa generosidad, esa misericordia en la relación, escapamos hacia la acción en masa, lo que produce más confusión, más miseria.

Si comienzas a entender lo que eres sin tratar de cambiarlo, entonces lo que eres sufre una transformación.

No sabemos qué es el amor. Conocemos los síntomas, el placer, el dolor, el miedo, la ansiedad y así sucesivamente. Intentamos resolver los síntomas, que se convierte en un errante en la oscuridad. Pasamos nuestros días y noches en esto, y pronto termina con la muerte.

Sostengo que la verdad es un terreno sin senderos y no se puede acceder a ella por ningún camino, por ninguna religión, por ninguna secta.

Lo decisivo para traer la paz al mundo es vuestra conducta diaria.

¿Has notado que el amor es silencio? Puede ser mientras sostienes la mano de otro, o mirando amorosamente a un niño o absorbiendo la belleza de una noche. El amor no tiene pasado ni futuro, y así es con este extraordinario estado de silencio.

Mientras el individuo no comprende el proceso total de su propia existencia, no hay sistema que pueda traer orden y paz al mundo.

El ambiente que llamamos sociedad es creado por las generaciones pasadas;lo aceptamos, pues nos ayuda a mantener nuestra codicia, la posesividad, la ilusión.

La conciencia es un arma de doble filo. Por un lado, es la causa de nuestro sufrimiento: los seres humanos, al ser los más conscientes del reino animal, también tienden a sufrir más; por otro, es el origen de nuestra salvación.

La intuición es el susurro del alma.

Es curioso que tenemos tan poca relación con la naturaleza, con los insectos y la rana saltando y el búho que ulula entre las colinas, llamando a su compañero. Nunca parecemos tener una sensación para todos los seres vivos sobre la tierra.

Uno puede ser capaz de leer las obras de Bernard Shaw, de citar a Shakespeare o a Voltaire o algún filósofo nuevo; pero si uno en sí no es inteligente, y si uno no es creativo, ¿de qué sirve esta educación?

La religión que siga una persona, la raza a la que pertenece, estas cosas no son importantes; lo realmente importante es este conocimiento: el conocimiento del plan de Dios para los hombres. Dios tiene un plan y ese plan es la evolución.

La religión es el pensamiento congelado del hombre de los cuales construyen templos.

Vivir es saber por ti mismo lo que es cierto, y puedes hacer esto sólo cuando hay libertad, cuando hay continua revolución internamente, dentro de ti mismo.

La dependencia genera miedo. Si yo dependo de usted emocional, psicológica o espiritualmente, seré su esclavo y, por lo tanto, le temeré. No es una opinión, sino un hecho.

La libertad consiste en conocer los límites.

Nadie puede vivir sin relacionarse. Uno puedes retirarse a las montañas, convertirse en un monje, un sanniasi, vagar solo por el desierto, pero guarda relación. Uno no puede escapar de esa verdad absoluta. No puede permanecer en aislamiento.

Con la edad, tardos de mente y corazón establecense.