Tenía una cara perfecta, un cuerpo de ensueño y una mala leche espectacular. Las tres reglas de oro de cualquier tío macizo, vaya.

Hay maneras más divertidas para… ensuciarte. No es que yo vaya a mostrarte como.

Yo era el Apollyon. Ejercía control sobre los cuatro elementos, y sobre el quinto y el más poderoso akasha. Yo alimentaba al Dios Asesino. Yo era su gran poder, el as en la manga. Yo era el principio y él era el final. Y juntos, éramos todo.

Era una extraña, una joven niña asustada que no me reconocía, una pizarra vacía, perfecta para una compulsión.

Eso es lo curioso de intentar escapar: no se puede. Tal vez lo logres un tiempo, pero no del todo.

Pasara lo que pasara, siempre me quedaban los libros. Eran mi válvula de escape, a la que recurría sin dudarlo.

A veces las palabras son inútiles. Pueden ser poderosas, pero en algunas raras ocasiones, como aquel momento, las palabras no significan nada.

En lugar de contestar, se lo demostré. Como diría Daemon, era cosa de la amante de los libros que había en mi. Demostrar algo era mucho mejor que explicarlo.

También había este aspecto extrañamente tierno en su cara que presionó su corazón , haciéndolo golpear aun más duro.

Eso me hizo feliz. Tú me hiciste feliz. Y todavía me preocupo por ti. ¿Bien? Significas algo para mí, algo que realmente aún no puedo poner en palabras porque todo parece demasiado pobre en comparación. Siempre te he querido, incluso cuando te odiaba. Te quiero aun cuando me llevas a la maldita locura.

No importa qué, sería arriesgado, con un índice del noventa y nueve por ciento de fallar.Pero ambos,(...), nos sentíamos más confiados...

Creí que dijiste que era intrépida.

Aquella figura era Daemon, y gruñía enfadado mientras se ponía de pie como un ángel vengador bañado en una luz celestial.

Seguro, era un extraterrestre con poderes ilimitados, pero ella lo hacia temblar. ¡Anoten un punto para la débil humana!

Podría haberle dicho que a mí, ese "por ahora" me parecía suficiente. Que nadie sabía lo que le deparaba el futuro. Que el "para siempre" podrían arrebatárnoslo de las manos en cualquier momento.

El amor es una criatura extraña que uno cree que conoce y entiende, solo para descubrir más tarde que solo era una probada del sentimiento real.

Cogí un marcapáginas de la mesa de centro y lo metí en el libro. Doblar las páginas es un sacrilegio para cualquier amante de la lectura.

Los luxen no fueron las victimas en su guerra. Fueron la causa de ella.

Pasaron varios segundos antes de que respondiera. -eso es lo divertido de tratar de escapar. Nunca puedes hacerlo.Tal vez por un tiempo , pero no del todo.

Siempre te he querido, incluso cuando te odiaba. Te quiero aun cuando me llevas a la maldita locura. Y sé que lo estropeé.

Vivir era cómo hacer aquel trabajo.Lo importante no era el resultado final, sino el esfuerzo.

Eres mi...mi todo, Kat. —Al escuchar su suave inhalación, sonreí de nuevo—. Vamos Kitten, ¿realmente esperabas algo menos de mi? Te amo.

Bueno, disculparse y no sentirlo digamos que anula el sentido mismo de la disculpa.

No lo lamentes...¿Cuál sería el punto de esto si no me divierto? Es el lema de mi vida.

Inspiró profunda, temblorosamente. Tengo miedo de nunca poder sentir lo que siento.

El miedo y el dolor eran cosas que sentía, que eran reales, y lo suficientemente tangible que podría probarlos. Todo lo demás estaba guardado, como si estuviera desconectado y separado del resto de la escala humana de las emociones, y no entendía por qué.

Si alguien me hubiese dicho que algún día yo me encontraría sentada en una habitación junto con una media docena de alienígenas un sábado por la tarde, le hubiera dicho que dejara de consumir drogas.

Jesús. —Blake frotó su garganta—. Tienes problemas de control de ira. Es como una enfermedad. —Hay una cura y se llama patear tu trasero.

¿Sabes que? No me importa lo que pienses o lo que quieras. La única forma en que me iré sin Olivia es si me arrastan fuera de aquí. Y me gustaría verte intentarlo.

¡Dulces bebes extraterrestres!

Podemos tener sexo. He oído que eso consume mucha energía.

Siempre he encontrado que las personas más bellas, realmente bellas por dentro y por fuera, son las que en silencio desconocen su efecto... ¿Por qué si eres bello debes pasártelo presumiendo? Su belleza es sólo pasajera. Es sólo una cáscara ocultando nada, excepto las sombras y el vacío.

Las palabras no tenían sentido, porque se pronunciaban demasiado. Las acciones siempre sonaban más alto, eran más potentes.

No lo olviden, hay cosas mas geniales por ahí que angeles caídos y chicos muertos.

Siempre te he querido y siempre te querré –dijo con la voz grave y ronca por el pánico–. Volveré a por ti.

La locura de un hombre es la cordura de otro.

No es una cosa mágica o espiritual, sino una mezcla de habilidad, fuerza y determinación.

Las personas más hermosas, aquellas cuya belleza sólo es comparable con lo que está dentro de ellos, son las únicas que no están conscientes de ello.

Inclinó su cabeza besándo las lágrimas hasta que atrapó cada una de ellas con su aliento. Entonces sus labios alcanzaron los míos y el espacio desapareció. El mundo entero desapareció por aquellos preciosos momentos.

Necesitaba recuperar la compostura. O conseguir una cámara e inmortalizar ese momento: seguro que me pagarían un buen dinero por un vídeo de él. Seguro que me haría rica… Siempre que Daemon no abriera la boca, claro.

El hombre necesitaba creer en Dios sin saber que el Infierno existía de verdad.

Él me bajó y alzó la mano, metiendo el pelo detrás de mi oreja. Su mano se detuvo. —Me gusta cuando eres feliz, y si puedo hacer algo pequeño para que lo seas, entonces lo haré.

Las profecías son sólo sueños; Aiden era mi realidad.

Hermoso rostro. Hermoso cuerpo. Horrible actitud. Era la santa trinidad de los chicos sexys.

Se echó hacia atrás lo suficiente para que sus labios rozaran los míos cuando habló. "No puedo seguir fingiendo que no quiero esto… Que no te quiero. No puedo. No después de lo que te pasó. Pensé... Pensé que te había perdido, Alex, para siempre. Y lo habría perdido todo. Tú eres mi todo.

No sabía demasiado a estas alturas, pero sí sabía que daría mi vida por ella.

Tu vida no se centra en las cosas que no puedes hacer. Lo importante son las cosas que sí puedes hacer.

Las palabras perdían significado al ser dichas tantas veces. Siempre una acción hablaba mucho más, siempre era más potente.

Yo no puedo ser la razón por la que pierdas todo.