No sabemos lo que queremos y aun así somos responsables de lo que somos, eso es un hecho.

No perdamos nada de nuestro tiempo: quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.

Para que el sueño, la riqueza y la salud se disfruten de verdad, es necesario interrumpirlos.

En el fútbol, ​​todo se complica con la presencia del equipo contrario.

No hagamos lo que deseamos; en lugar de ello, seamos responsables de lo que somos.

Si no estás muerto todavía, perdona. El rencor es denso, es mundano; déjalo en la tierra: muere liviano.

¿Quieres creer en mí? Te querría entonces más que a mí mismo.

¿Cómo yo, que no he tenido fuerzas para retener mi propio pasado puedo esperar que salvaré el de otro?

¡Qué tonto eres! Naturalmente, no he necesitado verte, si eso es lo que quieres decir. Ya sabes que no tienes nada regocijante para los ojos. Necesito que existas y que no cambies. Eres como ese metro de platino que se conserva en alguna parte, en París o en los alrededores. No creo que nadie haya tenido deseos de verlo.

¡Que me den algo que hacer, lo que sea! Sería preferible que pensara en otra cosa, porque en este momento estoy por representarme la comedia. Sé muy bien que no quiero hacer nada; hacer algo es crear existencia, y ya hay bastante existencia.

¿Cómo se puede mentir poniendo a la razón de parte de uno?

¿Qué puede temerse de un mundo tan regular?

¿Cree usted que yo cuento los días? Únicamente queda un día, uno que siempre se repite. Se nos da al amanecer y se nos quita al atardecer.

¡Ah! sí, ya sé: los que me ven, rara vez confían en mi palabra: será que me veo demasiado inteligente como para cumplirla.

Lo mas aburrido del mal es que uno se acostumbra.

Mientras que tú piensas: agua pura, querida agua pura, solo estaré a medias en este lugar, solo a medias seré culpable, seré agua pura allí contigo.

Por tanto, es absurdo pensar en quejarse, ya que nadie externo ha decidido lo que sentimos, lo que vivimos, o lo que somos.

El hombre empieza por no ser nada. Solo sera despues y sera tal y como se haya hecho.

Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas.

Pueden haber más bellos tiempos, pero éste es nuestro.

Uno es aún lo que uno va a dejar de ser y es ya lo que uno va a ser. Uno vive su muerte, uno muere su vida.

Lo que me asombra es sentirme tan triste y tan cansado.

Para saber lo que vale nuestra vida, no está de más arriesgarla de vez en cuando.

Tu juicio te juzga y te define.

A las tres siempre es demasiado tarde o demasiado pronto para cualquier cosa que usted quiera hacer.

Creo que soy yo el que ha cambiado, es la solución más simple, también la más desagradable.

Me sentía en una soledad tan espantosa que he pensado en el suicidio. Lo que me detuvo fue la idea de que nadie, absolutamente nadie, sentiría mi muerte, que iba a estar aún más solo en la muerte que en la vida.

Lo finito no tiene sentido sin un punto de vista infinito.

Nunca he podido soportar la idea de que alguien esté esperando algo de mí. Siempre me dan ganas de hacer justo lo contrario.

Únicamente el que no está avanzando tiene tiempo para molestar.

Una batalla perdida es una batalla que uno cree que ha perdido.

Lo sé. Sé que nunca más encontraré nada ni nadie que me inspire pasión. Tú sabes que ponerse a querer a alguien es una hazaña. Se necesita una energía, una generosidad, una ceguera... Hasta hay un momento, al principio mismo, en que es preciso saltar un precipicio; si uno reflexiona, no lo hace. Sé que nunca más saltaré.

Una imagen es un acto y no una cosa.

La guerra total ya no es la guerra de todos los miembros de una comunidad nacional contra todos los de otra. Es total... porque bien puede implicar el mundo entero.

Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera.

Le teníamos un miedo horrible porque sabíamos que estaba solo.

El hombre está condenado a ser libre.

Muchos jóvenes se afanan por ideas y conceptos que tendrán en veinte años.

Los objetos no deberían tocar, puesto que no viven.

Mi libertad se termina donde empieza la de los demás.

Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir.

Existo. Es algo tan dulce, tan dulce, tan lento. Y leve; como si se mantuviera solo en el aire. Se mueve. Por todas partes, roces que caen y se desvanecen. Muy suave, muy suave.

He pensado lo siguiente: para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo.

La responsabilidad del hombre no se refiere sólo a sí mismo, sino a toda la humanidad.

Cada hombre tiene que inventar su camino.

El hombre esta alienado, pero antes de estar alienado fue libre. Solo le queda reconquistar su libertad.

Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro. Y si dos están de acuerdo es por un malentendido.

A los verdugos se les reconoce siempre. Tienen cara de miedo.

La existencia es anterior a la esencia, y gobierna sobre ella.