De las dificultades nacen los milagros.

La amistad llegará lejos, siempre y cuando los unos y los otros estén dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.

¡Cuántas mujeres hay a quienes una gran belleza no ha servido nunca más que para hacerles concebir la esperanza de una gran fortuna!

La alegría y el amor representan alas para los grandes hechos.

El dar de mala gana es grosería. Nada cuesta añadir una sonrisa.

No admitir corrección ni consejo sobre la propia obra es pedantería.

A veces cuesta mucho más eliminar un solo defecto que adquirir cien virtudes.

Sólo el motivo constituye el mérito de las acciones; y el desinterés les da la perfección.

No hay ningún camino demasiado largo para el hombre que avanza deliberadamente y sin prisa exagerada; no hay honores demasiado lejanos para el hombre que se prepara para ellos con paciencia.

En el mundo hay sólo dos maneras de triunfar: por la propia capacidad o por la imbecilidad ajena.

La vida es corta y enojosa, transcurre deseando siempre.

Sólo un exceso es recomendable en el mundo: el exceso de gratitud.

Más vergonzoso es desconfiar de los amigos que ser engañados por ellos.

No existe para el hombre más que una verdadera desdicha: incurrir en falta y tener motivo de censura contra sí.

La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida.

Los que emplean mal su tiempo son los primeros en quejarse de su brevedad.

Cuanto más se a acerca uno a los grandes hombres, más cuenta se da de que son hombres.

Más fácil es encontrar un amor apasionado que una amistad perfecta.

Los amores mueren de hastío, y el olvido los entierra.

No hay mas que tres acontecimientos importantes en la vida: nacer, vivir y morir. No sentimos lo primero, sufrimos al morir y nos olvidamos de vivir.

Es una desgracia cuando nos faltan, el ingenio para hablar y el tacto para callar.

Es menester reír aun sin haber encontrado la felicidad, no sea que muramos sin haber reído nunca.

No hay nada que los hombres más deseen conservar y menos cuiden que su propia vida.

Dos personas no pueden ser amigos por mucho tiempo si no se perdonan mutuamente los pequeños fallos.

Esencial a la justicia es hacerla sin diferirla. Hacerla esperar es injusticia.

La cortesía es conducirse de modo que los demás queden satisfechos de nosotros y de ellos mismos.

No debemos quejarnos de los hombres por su rudeza, su ingratitud, su injusticia, su arrogancia, su amor a sí mismos o su olvido de los demás: están hechos así. Tal es su naturaleza. Irritarse contra ellos es como censurar a la piedra porque cae o al fuego porque quema.

Casi nadie repara por sí mismo en el mérito de otro.

Escribir bien es gloria y mérito de algunos hombres, de otros sería gloria y mérito no escribir nada.

Una cualidad de la Justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar es injusticia.

La amistad no puede ir muy lejos cuando ni unos ni otros están dispuestos a perdonarse los pequeños defectos.

Hay personas a quienes la suerte les llega como por accidente, y son ellos los primeros sorprendidos y consternados. Luego, empero, vuelven hacia sí sus ojos y se reconocen dignos de su buena estrella.

No place a los hombres admirar, sino agradar. No prefieren tanto ser instruidos y aun divertidos como que se les acoja bien y se les aplauda; el placer más exquisito es recrear a otro.

Es más fácil encontrar un amor apasionado que una amistad perfecta.

La imposibilidad en que me encuentro de probar que Dios no existe, me prueba su existencia.

Hay sólo tres eventos en la vida de un hombre: nacimiento, vida y muerte. Él no es consciente de haber nacido, muere con dolor y se olvida de vivir.

Hay personas que empiezan a hablar un momento antes de haber pensado.

El amor empieza por amor; de la más estrecha amistad no se puede pasar sino a un amor muy débil.

Si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre.

En la sociedad, el hombre sensato es el primero que cede siempre. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios y extravagantes.

La aprobación es una cosa arbitraria, la belleza es algo más real e independiente del gusto y de la opinión.

Los puestos de responsabilidad hacen a los hombres eminentes más eminentes todavía, y a los viles, más viles y pequeños.

Hay una especie de vergüenza en ser feliz a la vista de ciertas miserias.

El tiempo hace la amistad más fuerte, pero el amor más débil.

A veces, cuesta mucho más eliminar un solo defecto que adquirir cien virtudes.

La muerte no viene más que una vez, pero se deja sentir en todos los momentos de la vida.

Los niños no tienen pasado ni futuro, por eso gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros.

Un rostro hermoso es el más hermoso de los espectáculos; y la más suave de las armonías es el sonido de la voz de la amada.

Es empresa vana tratar de ridiculizar a un necio rico: las carcajadas están de su parte.