No hay distancias cuando se tiene un motivo.

La imaginación de un señora es muy rápida; salta de la admiración al amor y del amor al matrimonio en un momento. Orgullo y Prejuicio.

¡Cuán rápido vienen las razones para aprobar lo que nos gusta!

¡Qué agradable es pasar así una velada! Declaro que no hay placer como la lectura. ¡Cuánto más pronto cansa cualquier otra cosa que un libro! Cuando tenga casa propia me creeré desgraciada si no poseo una excelente biblioteca.

¿Dónde tenías el corazón cuando escribiste esas palabras? ¡Oh, qué desalmada insolencia!

¡Después de todo, declaro que no hay placer como leer! ¡Cuánto antes uno se cansa de cualquier cosa que no sea un libro! Cuando tenga mi propia casa, seré miserable si no tengo una excelente biblioteca.

¿No falta algo, miss Price, en nuestro idioma... algo entre recuerdos y... y cariño..., que se adapte a la especie de relación amistosa que hemos mante­nido? ¡Son tantos meses de trato! Pero los recuerdos son suficientes para el caso.

¡Què agradable es pasar la tarde así!En mi opinión, no hay mayor placer que la lectura. En compañía de un libro uno se aburre mucho menos. Cuando tenga casa propia me creeré muy desgraciada si no poseo una excelente biblioteca.

¡Nadie puede decir lo que sufro! Pero siempre es así. Aquellos que no se quejan nunca se compadecen.

La vanidad y el orgullo son cosas diferentes, aunque las palabras se usan a menudo como sinónimos. Una persona puede estar orgullosa sin ser vanidosa. El orgullo se relaciona más con nuestra opinión de nosotros mismos, la vanidad con lo que quisiéramos que otros pensaran de nosotros.

Una intuición afortunada nunca es tan sólo cuestión de suerte. Siempre hay algo de talento en ello.

La felicidad en el matrimonio es una cuestión de pura suerte.

¿Qué son los hombres al lado de los valles y las montañas?

Los niños de la misma familia, la misma sangre, con los mismos primeros recuerdos y hábitos, disfrutan de lo que tienen en su poder, y no hay conexiones posteriores que puedan superar esto.

No hay nada que no haría por aquellos que son realmente mis amigos. No tengo ni idea de amar a la gente a medias, no es mi naturaleza.

¿Por qué no aprovechar el placer de una vez? ¡Cuántas veces se destruye la felicidad con la preparación, la preparación insensata!

Hay gente que, cuanto más haces por ellos, menos hacen por sí mismos.

Del pasado no tenemos que recordar más que lo placentero.

¡Gustarme! -replicó la madre, con una sonrisa- No puedo abrigar ningún sentimiento de aprobación inferior al amor.

En el pasado he tenido problemas. Pero mis sentimientos no van a ser reprimidos. Debes permitir que te diga la pasión con la que te admiro y te quiero.

¿Es que nunca vas a permitir que te alaben? Entonces no puedes ser mi amigo, pues quienes aceptan mi amor y mi estima deben someterse a mis más abiertos elogios.

No hay encanto que se pueda comparar a la ternura del corazón.

La amistad es sin duda el mejor bálsamo para los dolores de la decepción amorosa.

¿Por qué no aprovechamos la felicidad cuando pasa por nuestro lado?

No existen las distancias cuando se tiene un motivo.

¡Qué terrible clima caliente tenemos! Me mantiene en un continuo estado de inelegancia.

¡Cuan distinto era el origen de su presente inquietud! ¡Cuan tristemente superior al otro en realidad y en sustancia!

Podría fácilmente perdonar su orgullo, si no hubiera mortificado el mío.

Cuando la mente no quiere convencerse, siempre encontrará algo en qué sustentar sus dudas.

Nada es más engañoso que la apariencia de humildad. Normalmente no es otra cosa que falta de opinión, y a veces es una forma indirecta de vanagloriarse.

El que yo sea encantadora no basta para hacerme pensar en el matrimonio; es preciso que encuentre encantadoras a otras personas… por lo menos a una.

No has de cambiar, por consideración a una persona, el significado de los principios y de la integridad, ni tratar de convencerte, o convencerme a mí, de que el egoísmo es prudencia y la insensibilidad ante el peligro certidumbre de felicidad.

A veces, la última persona en la tierra con la que quieres estar es la única persona que no puedes estar sin ella.

Finalmente se separaron con mutuo civismo, y posiblemente con el deseo mutuo de nunca volver a encontrarse.

La persona, sea caballero o dama, que no tiene placer en una buena novela, debe ser intolerablemente estúpida.

Estaré encantado en hacer que se acostumbre a mi manera de ser.

El indumento es siempre un distintivo de frivolidad, y muchas veces la excesiva solicitud que despierta destruye el fin que persigue.

No es justo publicar las faltas del pasado de una persona, ignorando si se ha corregido.

He luchado en vano. Ya no quiero hacerlo. Me resulta imposible contener mis sentimientos. Permítame usted que le manifieste cuán ardientemente la admiro y la amo...

Es una verdad universalmente reconocida, que un solo hombre en posesión de una buena fortuna, debe estar en falta de una esposa.

No he necesitado palabras donde las acciones han hablado por sí mismas con tanta claridad.

Su amor al dinero era tan grande como su amor a mandar, y sabía tan bien ahorrar el suyo como gastar el de los amigos.

Luego se fue, para hacerse aún más interesante, en medio de una fuerte lluvia.

La arrogancia y el orgullo son cosas muy distintas, aunque a menudo se tomen como sinónimos. Una persona puede ser orgullosa sin ser arrogante. El orgullo se refiere màs a nuestra opinión sobre nosotros mismos; la arrogancia, a lo que deseamos que los demás piensen de nosotros.

Pero es destino de toda heroína el verse en ocasión despreciada por el mundo, sufrir toda clase de difamaciones y calumnias y aun así conservar el corazón puro, limpio de toda culpa.

A veces la importancia se paga demasiado cara.

Una mujer, especialmente, si tiene la desgracia de saber algo, debe ocultarlo tan bien como pueda.

No tenía dónde caerse muerto.

A veces uno se deja guiar por lo que las personas dicen de sí mismas, y muy a menudo por lo que otras dicen de ellas, sin darse tiempo para deliberar y discernir.