La democracia da a cada uno el derecho de ser su propio opresor.

Si la juventud es un defecto, es un defecto que se cura demasiado pronto.

Más vale un abrojo de experiencia que toda una selva de advertencias.

Educar la inteligencia es ampliar el horizonte de sus deseos y de sus necesidades.

Hay dos clases de debilidad: la que se quiebra y la que se pliega.

Los libros son las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra.

Una espina de experiencia vale todo un desierto de advertencia.

¡Cuánta confianza nos inspira un libro viejo del cual el tiempo nos ha hecho ya la Critica!

La soledad es tan necesaria para la imaginación como la sociedad es saludable para el carácter.

Gran comienzo. Aunque tú tienes tiempo, pero para una línea, sé sublime. No un fracaso, pero poco objetivo es un delito.

El compromiso crea un buen paraguas, pero un techo pobre. Es un expediente temporal, a menudo sabio en política partidista y casi seguro a es prudente en la administración pública.

Es privilegio del genio el que la vida no sea para él, como lo es para el resto de los hombres, un lugar común.

La democracia otorga a cada uno de los hombres el derecho a ser el opresor de sí mismo.

Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo.

La única fe que es resistente y mantiene su color en todo tipo de clima es la que está entretejida con convicción y con lo mordaz y agudo de la experiencia.

Los humanos no saben lo que poseen en la Tierra. Será porque la mayoría no ha tenido ocasión de abandonarla y regresar después a ella.

El destino favorece los valientes.

Si la juventud es un defecto, es un defecto del que nos curamos demasiado pronto.

La libertad es la única ley que un genio conoce.

Generalmente cuando las personas están tristes, no hacen nada. Tan sólo lloran pensando en su situación. Pero cuando se enojan, llega el cambio.

No el fracaso, sino la falta de objetivo, es un delito.

En general, quienes no tienen nada que decir invierten el mayor tiempo posible en no decir nada.

Una espina de experiencia vale más que un bosque de advertencias.

Las desgracias más temidas son, de ordinario, las que no llegan jamás.

Todos los bellos sentimientos del mundo pesan menos que una simple acción de amor.

Los niños son apóstoles de Dios, enviados adelante, día a día, a predicar amor, esperanza y paz.

La resistencia es la cualidad más importante y la paciencia es la pasión de los grandes corazones.

Los necios y los muertos solos nunca cambian sus opiniones.