Yo no vivo de lo que el mundo piensa de mí, sino de lo que yo pienso de mí mismo.

¿La vida? ¡Bah! No tiene ningún valor. Dentro de lo barato, es de lo más barato.

Uno no puede esperar por la inspiración. Uno tiene que ir tras de ella con una porra.

Y como Black Leclère era también un demonio, los dos formaban una buena pareja.

Estaban vivos a medias, o quizá menos.

Luchamos mejor, morimos mejor y vivimos mejor por aquello que amamos.

Tirarle el hueso al perro no es caridad. Caridad es compartir el hueso con el perro cuando se está tan hambriento como él.

El hombre se distingue de los demás animales por ser el único que maltrata a su hembra.

La vida no es siempre una cuestión de tener buenas cartas, sino, a veces, de jugar bien una mala mano.

No cabía predecir lo que había de suceder, porque, con todo lo dotado de vida, las cosas ocurrían siempre, por una razón u otra, de modo distinto.

Thornton tenía la duda pintada claramente en el semblante, pero aquello despertó su espíritu de lucha, el que hace crecer al hombre ante las dificultades, le impide aceptar lo imposible y lo hace sordo a todo lo que no sea el clamor de la batalla.

Sus pies son hermosos, sus ojos radiantes, sus brazos y sus pechos son el paraìso, su encanto supera todas las maravillas que jamàs hayan deslumbrado al hombre; y, del mismo modo que el imàn arrastra inevitablemente al metal, la mujer arrastra inevitablemente a los hombres.

Sabía que era inútil interponerse entre un necio y su necedad.

Cuando un hombre y una mujer desean unir sus corazones, pueden rodar cabezas e incluso caer reinos, pero ellos no renunciaran.