Quien no encaja en el mundo, está siempre cerca de encontrarse a sí mismo.

Todos los hombres buscaban la libertad y la felicidad en un punto cualquiera del pasado, sólo por miedo a ver alzarse ante ellos la visión de la responsabilidad propia y del propio singular camino. Durante un par de años alborotaban y bebían, para someterse luego al rebaño y convertirse en señores graves al servicio del Estado.

Hasta ahora has sabido que tu «mundo permitido» sólo era la mitad del mundo y has intentado escamotear la otra mitad, como hacen los curas y los profesores. ¡Pero no lo conseguirás! No lo consigue nadie que haya empezado a pensar.

El conocimiento puede ser transmitido, pero no la sabiduría.
El arte es la contemplación del mundo en estado de gracia.

Nunca como en esta hora me parecía que me había hecho tanto daño la simple razón de tener que vivir.

Sí, con todo, sé lo que es el amor, lo sé por ti.

La belleza no hacía feliz al que la tenía, sino al que sabía amarla y venerarla.

Así me han ocurrido a mí las cosas: jamás me han atacado y escupido por un asunto tonto, banal y fútil, sino que, cuando me han pitado, ha sido siempre por un acto o pensamiento que más adelante se ha visto acreditado.

Hasta la fecha, jamás he perdido la sensación de las contradicciones que hay detrás de todo y el conocimiento. Mi existencia ha sido miserable y complicada, y sin embargo, para otros y en ocasiones incluso para mí, parece haber sido maravillosa.

La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero. Ningún hombre ha sido por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.

El conocimiento puede ser comunicado, pero la sabiduría no. Uno puede encontrarla, vivirla, ser fortalecido por ella, hacer maravillas a través de ella, pero uno no puede comunicarla ni enseñarla.

La eternidad es un mero instante, lo suficientemente largo como para bromear sobre ella.

La práctica debería ser producto de la reflexión, no al contrario.

Como cuerpos, todos somos solteros, como almas, nadie lo es.

Una y otra vez se aferra uno a las cosas a las que ha tomado cariño y piensa que se trata de fidelidad, pero es sólo pereza.

Nada fue, ni será; todo es, todo tiene esencia y presente.

Sin dudas, la vida siempre es terrible. No podemos evitarlo y, sin embargo, somos responsables.

Pero no hay tales casualidades. Cuando alguien que de verdad necesita algo lo encuentra, no es la casualidad quien se lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.

Hay momentos en los que toda una generación se encuentra extraviada entre dos épocas, entre dos estilos de la vida, de tal suerte, que tiene que perder toda naturalidad, toda norma, toda seguridad e inocencia.

En su lugar, levantaría yo mi altar con la imagen de Beatrice; y, al consagrarme a ella, me consagraría al mundo del espíritu y a los dioses. La parte de vida que arrebataba a las fuerzas del mal, la sacrificaba a las de la luz. Mi meta no era el placer, sino la pureza; no la felicidad, sino la belleza y el espíritu.

Aprenda usted, como sea, a servir de verdad, a entregarse de verdad, a pensar de verdad en las cosas, en lugar de en sí mismo; es el único camino para salir de su desierto.

No sé cómo es esto, pero yo, el lobo estepario sin hogar, el enemigo solitario del mundo de la pequeña burguesía, yo vivo siempre en verdaderas casas burguesas.

Toda especie humana tiene sus caracteres, sus sellos, cada una tiene sus virtudes y sus vicios, cada una, su pecado mortal.

Y así fue construyendo el inteligente artífice con las figuras, cada una de las cuales era un pedazo de mí mismo, numerosos juegos, todos parecidos entre sí desde cierta distancia, todos como pertenecientes al mismo mundo, como comprometidos al mismo origen, cada uno, sin embargo, enteramente nuevo'.

Los que desean la guerra, la preparan y por medio de vagas promesas de una paz venidera o creando el miedo a invasiones intentan convertirnos en colaboradores de sus planes, son amenaza para nuestro mundo y para cualquier tipo de paz.

Nuestras inclinaciones tienen una asombrosa habilidad para disfrazarse de ideologia.

¿No era acaso el tiempo la sustancia de todo sufrimiento? No era el tiempo la causa misma de todo temor y toda tortura? No se suprimiría acaso todo el mal, toda la hostilidad del mundo en cuanto el tiempo fuera superado, en cuanto se aboliera la idea de tiempo?

La desesperación es el resultado de pretender tomarse en serio la vida con todas sus bondades, la justicia y la razón, y de cumplir con sus exigencias.

La miseria de una vida de fatigas sin descanso y la dependencia de las fuerzas de la naturaleza, han infiltrado a nuestra raza claudicante con una tendencia de melancolía.

Quien está fuertemente individualizado tiene que reconocer que la vida es una lucha constante entre sacrificio y pesar, entre el reconocimiento de la comunidad y la salvación de la personalidad.

Estudiar historia significa someterse al caos y a la vez conservar la fe en el orden y el significado.

La divinidad está en ti, no en conceptos o en libros.

La fe en que no hay acontecimiento feliz o desgraciado al que no podamos dar un sentido enderezándolo al bien, me ha acompañado siempre y me sigue acompañando, y no estoy dispuesto a renunciar a ella, ni para mí ni para los demás.

Pero en los casos en los que no ha sido costumbre sino el más íntimo impulso el que nos ha llevado a ofrecer amor y veneración, cuando hemos sido discípulos y amigos de todo corazón, el momento de reconocer que la corriente dominante en nosotros se aparta de la persona querida es amargo y terrible.

Debemos andar a ciegas entre tanta suciedad y tanto disparate. Y no tenemos a nadie que nos indique el camino; nuestra única guía es la nostalgia.

Aun cuando mi destino externo se haya desenvuelto como sucede para todos, inevitablemente y según lo decretado por los dioses, mi vida íntima es obra propiamente mía, con sus gozos y amarguras, y soy yo, en lo personal, el responsable de la misma.

Cuando del cielo nublado desciende un rayo de sol sobre una calleja oscura, da igual lo qu ilumine; los cascotes del suelo, el papel desgarrado de un anuncio en la pared o la rubia cabeza de un niño. Trae luz, trae magia, transforma, transfigura.

Si para divertirte necesitas el permiso de los demás, entonces eres verdaderamente un pobre diablo.

Se denomina "carácter" al hombre que tiene algunas opiniones e ideas propias, pero que no vive de acuerdo con ellas. Sólo de cuando en cuando deja finamente vislumbrar que piensa de otra manera, que tiene opiniones propias.

El que quiere nacer, tiene que romper un mundo.

La paz existe, no cabe duda, pero no una paz que viva continuamente en nosotros y que no nos abandone. La única paz que existe se conquista una y otra vez con luchas incesantes y hay que reconquistarla día a día.

No reniego del patriotismo, pero primeramente soy un ser humano, y cuando ambas cosas son incompatibles, siempre le doy la razón al ser humano.

Escribir es cosa buena, pero mejor es pensar. La prudencia es buena, pero la paciencia es mejor.

La ley del amor, más que un mandamiento, es una invitación a ser felices.

Kamala le enseñó que no se puede recibir placer sin devolverlo, y que cada gesto, cada caricia, cada contacto, cada mirada y cada parte del cuerpo, por pequeña que sea, tienen su propio misterio, cuyo desciframiento produce felicidad al que lo descubre.

Todos los hombres podemos llegar a entendernos perfectamente, pero comprendernos sólo cada uno lo puede hacer consigo mismo.

La juventud es un engaño -un engaño de la prensa y libros de texto. ¡La mejor época de la vida! […] La juventud es la época más difícil de la existencia.

Desde luego, no sé nada de espíritus; pero vivo en mis sueños y tú lo has notado. El resto de la gente también vive en sus sueños, pero no en los propios. Ahí está la diferencia.