Dios es el día y la noche, el invierno y el verano, la guerra y la paz, el exceso y el hambre.

No sería mejor para los hombres que sucediera lo que desean.

Una sabiduría múltiple no enseña la cordura.

La salud humana es un reflejo de la salud de la Tierra.

Son distintas la aguas que cubren a los que entran al mismo río.

Siempre hay una mayoría de necios.

No hay nada permanente, excepto el cambio.

También los dormidos son obreros que coadyuvan a lo que en el mundo se está haciendo.

Los ojos son testigos más exactos que los oídos.

La virtud es la ruta mas corta hacia la gloria.

Los hombres despiertos no tienen más que un mundo, pero los hombres dormidos tienen cada uno su mundo.

Muerte es todo lo que vemos despiertos; sueño lo que vemos dormidos.

El buen carácter no se forma en una semana o un mes. Se crea poco a poco, día a día. Un esfuerzo prolongado y paciente es necesario para desarrollar un buen carácter.

El camino arriba y abajo es uno y el mismo.

En el círculo se confunden el principio y el fin.

El camino recto y el rodeo son un único y mismo camino.

Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña.

No encontrarás los confines del alma ni aun recorriendo todos los caminos; tal es su profundidad.

Es necesaria la necesidad de la realidad.

Los cuerpos muertos han de desecharse con mayor motivo que el estiércol.

Más vale apagar una injuria que apagar un incendio.

Todo fluye, nada permanece.

El parecer de uno, enfermedad sagrada.

Este mundo siempre fue, es y será fuego eternamente vivo.

Preciso es saber que la guerra es común; la justicia, contienda, y que todo acontece por la contienda y la necesidad.

El alma se tiñe del color de sus pensamientos.

Los hombres intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si, después de haberse manchado con barro, quisieran limpiarse con barro.

Para Dios todo es hermoso, bueno y justo. Los hombres han concebido lo justo y lo injusto.

Los médicos cortan, queman, torturan. Y haciendo a los enfermos un bien, que más parece mal, exigen una recompensa que casi no merecen.

Si todas las cosas se convirtieran en humo, las narices discernerían.

Mucho aprendizaje no enseña comprensión.

El alma seca es la más sabia y la mejor.

Todas las cosas son uno.

Lo sabio es la meta del alma humana y, a medida que se avanza en sus conocimientos, va alejando a su vez el horizonte de lo desconocido.

Los perros sólo ladran a quienes no conocen.

No te puedes sumergir dos veces en el mismo río.

No está bien ocultar la propia ignorancia, sino descubrirla y ponerle remedio.

La cadena del matrimonio es tan pesada que se necesitan dos para cargarla, y a veces tres.

Sin esperanza se encuentra lo inesperado.

Una vez nacidos, quieren vivir y alcanzar su destino, pero más bien descansar, así que dejan tras de sí para que alcancen su destino.

La enfermedad hace buena y agradable la salud, el hambre a la saciedad, el trabajo al reposo.

Todas las leyes humanas se alimentan de la ley divina.

No hagas reír hasta el punto de dar motivo a la riza.

A todo hombre le es concedido conocerse a sí mismo y meditar sabiamente.

Erudición no enseña sensatez, pues se la habría enseñado a Hesíodo y a Pitágoras y aún a Jenófanes y a Hecateo.

Los buscadores de oro cavan mucho y hallan poco.

Nada perdura, sino el cambio.

Nada es permanente a excepción del cambio.

Es de sabios prestar oídos no a mí, sino ("al logos") a la palabra, y reconocer que todas las cosas son una.