Cuando las palabras terminan, la música comienza.

Hablar de locura de amor es un pleonasmo; el amor en sí ya es locura.

Los sabios emiten ideas nuevas; los necios las expanden.

Donde se quiere a los libros también se quiere a los hombres.

Bien mirados, todos nos ocultamos, completamente desnudos, en los vestidos que usamos.

Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.

La vida es una enfermedad; el mundo todo un hospital, y la muerte nuestro médico.

Construye tu cabaña en el valle, pero nunca lo hagas en la cima.

Un amigo me preguntaba porqué no construíamos ahora catedrales como las góticas famosas, y le dije: "Los hombres de aquellos tiempos tenían convicciones; nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión".

Todo hombre, para su terror o consuelo, tiene algún sentido de la religión.

No voy a decir que las mujeres no tengan carácter, más bien, tienen uno nuevo cada día.

No se puede alimentar a los hambrientos con estadísticas.

Dios nos ha dado la lengua para que podamos decir cosas amables a nuestros amigos y duras verdades a nuestros enemigos.

La vida es una enfermedad; el mundo, un gran hospital; y la muerte, el médico que nos cuida a todos.

En los ojos del espantoso intérprete brillaba un ansia de destrucción tan burlona, y sus delgados labios se movían de modo tan lúgubremente agitado, que parecía como si murmurara antiquísimas y malvadas palabras mágicas para conjurar la tempestad y desencadenar los espíritus malignos que yacen atrapados en las profundidades abismales del mar.

Todo aquel que se casa es como el Dax de Venecia, que se desposa con el mar Adriático. No sabe qué es lo que se oculta en su desposada: tesoros, perlas, monstruos, tempestades ignotas.

La experiencia es una buena escuela, pero la matrícula es muy cara.

Si quieres viajar hacia las estrellas, no busques compañía.

Para ser amado de todo corazón... hay que sufrir.

Es muy fácil perdonar a nuestros enemigos cuando no tenemos los medios de aniquilarlos.

Todavía no se ha descubierto la brújula para navegar en la alta mar del matrimonio.

Es una historia vieja que siempre sigue siendo nueva y, a quien le pasa, el corazón se le parte en dos.

Dios me perdonará: es su oficio.

Los ángeles lo llaman placer divino; los demonios, sufrimiento infernal; los hombres, amor.

La experiencia es una buena escuela. Pero los costos son altos.

Que cosa es el placer sino un dolor extraordinariamente dulce.

Sólo se beneficia de los elogios aquél que valora las Criticas.

El matrimonio es una alta mar para la que no se ha inventado todavía brújula alguna.

No hay nada más silencioso que un cañón cargado.

El comunismo posee un idioma que todas las personas pueden entender - sus elementos son el hambre, la envidia y la muerte.

Todo delito que no se convierte en escándalo no existe para la sociedad.

La Marcha Nupcial siempre me recuerda a la música de cuando los soldados van a la batalla.

No hay hombre más infeliz que aquel para quien la indecisión se ha hecho costumbre.

La miseria humana es demasiado grande para que los la gente se las arregle sin fe.

La música en las bodas siempre me recuerda la música para los soldados antes de ir a la batalla.

Si los romanos hubieran sido obligados a aprender latín, ellos nunca hubieran encontrado tiempo para conquistar el mundo.