Cuando se posee la fuerza se deja de invocar a la justicia.

Cuando el error se hace colectivo adquiere la fuerza de una verdad.

La libertad, la mayoría de las veces, no es para el hombre más que la facultad de elegir la esclavitud.

La mayor parte de nuestras opiniones son creadas por las palabras y las fórmulas, mucho más que por la razón.

Las ideas envejecen más deprisa que los hombres.

Uno de los hábitos mas peligrosos de los hombres politicos mediocres es prometer lo que saben que no pueden cumplir.

La abundancia de palabras inútiles es un síntoma cierto de inferioridad mental.

Retroceder ante el peligro da por resultado cierto aumentarlo.

La anarquia está en todas partes cuando la responsabilidad no está en ninguna.

No labra uno su destino; lo soporta.

El verdadero progreso democrático no consiste en rebajar la élite al nivel de la plebe, sino en elevar la plebe a la élite.

Los proverbios son los ecos de la experiencia de un pueblo y corresponden al pensamiento íntimo de cada uno.

Ya se trate de ciencia o historia, es preciso desconfiar de la ignorancia que se encierra bajo el término «fatalidad».

El error es a veces más generador de acción que la verdad.

El progreso democrático real no es bajar a la élite al nivel de la masa, sinó en elevar el nivel de la masa al de la élite.

Los pueblos viven sobre todo de esperanzas. Sus revoluciones tiene por objeto sustituir con esperanzas nuevas las antiguas que perdieron su fuerza.

Se encuentran muchos hombres que hablan de libertad, pero se ven muy pocos cuya vida no se haya consagrado, principalmente, a forjar cadenas.

El artista es mediocre cuando razona en vez de sentir.

La elección de un sistema de educación es más importante para un pueblo que su gobierno.

Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes, en actos.

Para progresar no basta actuar, hay que saber en qué sentido actuar.

El hombre que pretende obrar guiado sólo por la razón esta condenado a obrar muy raramente.

Las civilizaciones se forjan con las ideas.

La audacia sin juicio es peligrosa, y el juicio sin audacia, inútil.

Cuando se exagera un sentimiento, desaparece la facultad de razonar.

La inteligencia es un barniz que recubre los sentidos, pero que no los transforma.

Pensar colectivamente es la regla general. Pensar individualmente es la excepción.

El hombre es el verdadero creador de su destino. Cuando no está convencido de ello, no es nada en la vida. No labra uno su destino; lo soporta.

Gobernar es pactar; pactar no es ceder.

En las arengas destinadas a persuadir una colectividad se pueden invocar razones, pero antes hay que hacer vibrar sentimientos.

Las civilizaciones se forjan con ideas; pero todavía se defienden con cañones solamente.

La razón sirve mucho más para justificar la conducta que para dirigirla.