La mayoría de las cosas decepcionan hasta que miras más profundamente.

El fracaso es también una forma de muerte.

La humanidad avanza gracias no solo a los potentes empujones de sus grandes hombres, sino también a los modestos impulsos de cada hombre responsable.

Es imposible ir por la vida sin confiar en nadie; es como estar preso en la peor de las celdas: uno mismo.

La gente habla de la mayoría de edad. Eso no existe. Cuando uno tiene un hijo, está condenado a ser padre durante toda la vida. Son los hijos los que se apartan de uno. Pero los padres no podemos apartarnos de ellos.

Llamamos sentimentalismo a los sentimientos que no compartimos.

En el fondo de nosotros mismos siempre tenemos la misma edad.

Nadie llega mas lejos que el que no va a ninguna parte.

El odio no es más que carencia de imaginación.

Ningún ser humano puede comprender del todo al otro; nadie puede disponerlo todo para la felicidad de otro.

Quienes comparten nuestra niñez nunca parecen crecer.

Nunca convencerás a un ratón de que un gato negro trae buena suerte.

El fracaso también es una forma de muerte.

La herejía es otra palabra para la libertad de pensamiento.

El mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños.

Es imposible andar por la vida sin confianza: es decir, estar encarcelado en la peor celda de todas, uno mismo.

Amar es verse como otro ser nos ve, es estar enamorado de la propia imagen deformada y sublimada.

Pienso que la Navidad es una fiesta necesaria; necesitamos un aniversario durante el cual podamos lamentar todas las imperfecciones de nuestras relaciones humanas. Es la fiesta del fracaso, triste pero consoladora.

Nuestros peores enemigos aquí no son los ignorantes y los sencillos, aunque crueles; nuestros peores enemigos son los inteligentes y los corruptos.

La política está en el aire mismo que respiramos, igual que la presencia o ausencia de Dios.

Nunca llegamos a hacernos a la idea de que contamos menos para los demás de lo que ellos cuentan para nosotros.

Todo niño viene al mundo con cierto sentido del amor, pero depende de los padres, de los amigos, que este amor salve o condene.

Si conociéramos el verdadero fondo de todo tendríamos compasión hasta de las estrellas.

Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana.

No podría creer en un Dios al cual comprendiera.

Siempre hay un momento en la infancia cuando la puerta se abre y deja entrar al futuro.

En Italia, durante 30 años bajo los Borgia, tuvieron guerra, terror, asesinatos y derramamiento de sangre, pero produjeron a Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el renacimiento. En Suiza tuvieron amor fraternal, tenían 500 años de democracia y paz, y ¿qué produjeron? El reloj cucú.

Las personas reales están repletas de seres imaginarios.

Intento comprender la verdad, aunque esto comprometa mi ideología.

En las relaciones humanas, la amabilidad y las mentiras valen mil verdades.

La champaña, si estás buscando la verdad, es mejor que un detector de mentiras. Anima a un hombre a ser caro, incluso temerario, mientras que los detectores de mentiras son sólo un desafío para decir mentiras de manera exitosa.

La mayoría de las personas prefieren confesar los pecados de los demás.

Los historiadores son personas que se interesan por el futuro cuando éste ya es pasado.