Eres mejor que cualquier libro de cuentos, eres mejor que nada que cualquiera pueda inventar.

Había sido un comentario grosero y de mal gusto. Mi cerebro eructaba pensamientos inapropiados en los momentos más inoportunos. Gases mentales que no conseguía controlar.

Pero ¿Quién gana aquí? Gano yo, porque mi lista, la lista maestra titulada "Joder a Nick Dunne", era rigurosa, la lista más completa y minuciosa jamás creada.

Pienso en lo estúpida que soy por haber dejado entrar a estos dos individuos. Por haber asumido que podría controlarles, cuando son criaturas feroces, acostumbradas a encontrar un punto de apoyo sobre el que hacer palanca para explotar las debilidades ajenas, siempre necesitados de más, mientras que yo soy nueva en esto. En lo de necesitar.

A veces sienta bien joder a alguien. En vez de que siempre lo jodan a uno.

Hay una diferencia entre querer de verdad a una persona y querer la idea que te has hecho de ella.

Porque no se puede estar tan enamorados como lo estuvimos nosotros sin que ese amor te invada hasta el tuétano. Nuestro amor puede entrar en remisión, pero siempre sigue ahí, esperando para regresar. Como el cáncer más dulce del mundo.

Los irónicos siempre se deshacen cuando se ven confrontados con la más absoluta sinceridad, es su kriptonita.

Tiene algo de perturbador, evocar un recuerdo cálido y que te deje completamente frío.

El amor debería exigir que ambas partes de n lo mejor de sí mismas en todo momento. El amor incondicional es un amor indisciplinado y, como ya hemos visto todos, el amor indisciplinado solo conduce al desastre.

Me desperté en el sofá de mi hermana con una resaca terrible y el deseo de asesinar a mi esposa.

El sueño es como el gato: sólo viene a ti si lo ignoras..

Es una era difícil en la que ser persona. Simplemente una persona real, auténtica, en vez de una colección de rasgos seleccionados a partir de una interminable galería de personajes. Y si todos interpretamos un papel, es imposible que exista nada semejante a un compañero del alma, porque lo que tenemos no son almas de verdad.

A veces me pregunto si esa es la raíz de su desprecio por mí: permite que vea sus defectos y me odia por conocerlos.

Se interrumpe, sé que está a punto de mentir. Es la peor sensación: cuando tienes que esperar y armarte de valor para la mentira.

Pero no lo dije en voz alta; a menudo no digo las cosas en voz alta, ni siquiera cuando debería. Contengo y compartimiento hasta un extremo preocupante: en el sótano de mi vientre hay cientos de botellas llenas de ira, desespero, temor, pero uno nunca lo adivinaría al verme.

La mayoría de las cosas buenas y hermosas son llevadas a cabo por mujeres menospreciadas por la mayoría.

Habían insistido que me quedara..., insistido con la misma urgencia con la que en otros tiempos se habían arrojado sobre el camarero para arrebatarle la cuenta de la cena: la hospitalidad entendida como una feroz fuerza de la naturaleza.

Me gustan las reglas que tienen sentido, no las reglas sin lógica.

Su cerebro es tan complejo que nunca trabaja únicamente a un nivel. Es como un yacimiento arqueológico interminable: cuando crees que has alcanzado la última capa y dejas caer el pico por última vez, descubres que hay otra mina entera debajo. Con un laberinto de túneles y pozas sin fondo.

El sol seguía siendo ojo furibundo en el cielo.

La gente hace lo que se supone que debe hacer y después espera a que los colmes con tu aprecio; son como los empleados de las tiendas de yogur helado que dejan vasos sobre la barra para que eches la propina.

Es un baño de humildad, eso de convertirte en precisamente aquello que en otro tiempo despreciaste.

Un montón de gente carece de ese don: el de saber cuándo desaparecer de la puta vista. A la gente le encanta hablar y yo nunca he sido muy hablador. Mantengo un monólogo interno, pero las palabras a menudo no llegan a mis labios.