Cuando se trata de la vida, lo más importante es si das las cosas por sentadas o las tomas con gratitud.

La educación es simplemente el alma de una sociedad pasando de una generación a la otra.

El sabio es quien quiere asomar su cabeza al cielo; y el loco es quien quiere meter el cielo en su cabeza.

Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina.

La felicidad es un misterio, como la religión, y nunca debe ser racionalizada.

La función esencial de la lisonja es lisonjear a las personas por las cualidades que no poseen.

Es improcedente hablar de reforma sin hacer referencia a la forma.

Si el hombre normal del pasado tenía un grave respeto a la propiedad, pudo ser muy bien que fuese porque a veces tenía él una propiedad.

Un gran clásico es un hombre del que se puede hacer el elogio sin haberlo leido.

El arte consiste en la limitación. La parte más bella de todos los cuadros es el marco.

Desde el punto de vista ético, el capitalismo y el comunismo se hallan tan cerca el uno del otro que no sería nada de extraño que sus jefes y caudillos procedan también de los mismos círculos raciales.

No tiene importancia que maldigamos al vecino, siempre que no nos admiremos a nosotros mismos.

Los arquitectos lo saben todo sobre el estilo romántico, excepto como construirlo.

No hay cosas sin interés. Tan sólo personas incapaces de interesarse.

Deja que tu religión sea menos de una teoría y más de una historia de amor.

Muchos críticos de hoy han pasado de la premisa de que una obra maestra puede ser impopular, a la premisa de que si no es impopular no puede ser una obra maestra.

Durante toda esta ordalía su horror esencial era el aislamiento, y no hay palabras para expresar el abismo existente entre el aislamiento y la posesión de un aliado.

Gran diferencia hay entre la persona que pide leer un libro y la que pide un libro para leer.

Hay más simplicidad en el hombre que come caviar por impulso, que en el que como nueces por principio.

La camaradería no es más que la mitad de la vida: la otra mitad es el amor, una cosa tan diferente de aquella, que podría uno imaginarse que fue creada para otro universo.

Una verdad a medias es mejor que ninguna política.

Nunca pude admitir una utopía que no me deje la libertad que yo más estimo: la de obligarme.

La madurez hace al hombre más espectador que autor de vida social.

No sólo para gobernar, sino también para sublevarse hacen falta leyes estrictas. Un ideal fijo, habitual, es condición para toda clase de revoluciones.

El arte, igual que la moral, consiste en trazar la línea en algún sitio.

El artista es uno con el anarquista; son términos intercambiables.

El miserable temor de ser sentimental es el más vil de todos los temores modernos; más vil aún que el terror que ha dado origen a la higiene.

Los valientes son todos vertebrados; tienen la suavidad en la superficie y la dureza en el medio.

Considero que el golf es una forma costosa de jugar a las canicas.

El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo.

Lo maravilloso de la infancia es que cualquier cosa es en ella una maravilla.

Una de las grandes desventajas de la prisa es que lleva demasiado tiempo.

La habilidad mata la sabiduría. Esta es una de las pocas cosas ciertas y tristes.

El divorcio es, en el mejor de los casos, un fracaso, y nos interesa mucho más buscar curar su causa que completar sus defectos.

Cuando éramos niños estábamos agradecidos con aquellos que llenaban nuestras medias en Navidad. ¿Porqué no estamos agradecidos con Dios por llenar nuestras medias con piernas?

Lo más increible de los milagros es que ocurren.

Cuanto se hace con prisa queda enseguida pasado de moda; por eso nuestra civilización industrial moderna ofrece tan curiosas analogías con la barbarie.

La única simplicidad que vale la pena de conservar es la del corazón, la simplicidad que acepta y goza.

Resulta fácil volverse en contra de lo que uno realmente es por ir tras una semejanza accidental con uno mismo.

No hay cosas por las cuales los hombres hagan tan hercúleos esfuerzos como las cosas de las cuales ellos saben que no son merecedores.

El pesimista sabe rebelarse contra el mal; solo el optimista sabe extrañarse del mal.

En todo aquello que vale la pena de tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor o de tedio que ha de ser sobrevivido para que el placer pueda revivir y resistir.

Optimista es aquel que cree que todo está bien menos el pesimista; y, pesimista, aquel que cree que todo está mal, excepto él mismo.

Feliz es aquel que todavía ama algo que amaba en la guardería: No ha sido partido en dos por el tiempo; no es dos hombres, sino uno, y él ha salvado no sólo su alma sino su vida.

Los iconoclastas hicieron muchas más estatuas de las que destruyeron.

El verdadero objetivo de la vida humana es un juego. La tierra es un jardín de tarea, el cielo es un parque infantil.

La verdad psicológica fundamental no es que ningún hombre sea un héroe para su ayuda de cámara. La verdad psicológica fundamental, el fundamento del Cristianismo, es que ningún hombre puede ser un héroe para sí mismo.

La verdadera satisfacción es algo tan activo como la agricultura. Es el poder de sacar de cualquier situación todo lo que hay en ella. Es arduo y es poco frecuente.

La acción y la Critica son fáciles, el pensamiento no tanto.