Rectificar los errores del pasado es imposible, pero podríamos sacar provecho de la experiencia de ellos.

¿Dónde está la seguridad de la propiedad, de la reputación, de la vida, si el sentido de la obligación religiosa suspende los juramentos?

Resulta una envidia injusta e imprudente privar a un hombre de su libertad natural bajo la suposición de que puede abusar de ella.

Los Estados democráticos siempre deben sentirse antes de poder ser vistos: es esto lo que hace que sus gobiernos sean lentos, pero la gente finalmente tendrá razón.

Fui convocado por mi país, cuya voz no puedo escuchar más que con veneración y amor.

No se pueden idear impuestos que no sean más o menos inconvenientes y desagradables.

Los momentos decisivos de la vida no son los mejores momentos. Las crisis reales a menudo se ocultan tras una apariencia tan trivial que pasan desapercibidas.

La lentitud operará con mayor fuerza, en algunos casos que el rigor. Por lo tanto, es mi primer deseo que mi conducta se distinga por ella.

Las sonrisas propicias del Cielo nunca se pueden esperar en una nación que ignora las eternas reglas de orden y derecho, que el mismo Cielo ha ordenado.

Espero tener siempre suficiente firmeza y virtud para conservar lo que considero que es el más envidiable de todos los títulos: el carácter de Hombre Honrado.

La felicidad y el deber moral están inseparablemente conectados.

En Inglaterra, la libertad es una especie de ídolo. Al pueblo se le enseña a amarla y a creer en ella, pero ve muy pocos de sus resultados. El pueblo puede moverse libremente, pero dentro de altas murallas.

Estas citas de George Washington ilustran el patriotismo y la sabiduría del primer presidente de los Estados Unidos.

El mejor y único camino seguro para el honor, la gloria y la verdadera dignidad es la justicia.

Espero, en algún momento u otro, convertirnos en un almacén y un granero para el mundo.

Una mala guerra se pelea con una buena mente.

No conozco ninguna actividad en la que puedan prestarse servicios más reales e importantes a ningún país que la mejora de su agricultura, su variedad de animales útiles y otras ramas de los cuidados de un agricultor.

Cuando hables de Dios o de sus atributos, hazlo con toda seriedad y reverencia.

Si se nos quita la libertad de expresión nos quedamos mudos y silenciosos y nos pueden guiar como ovejas al matadero.

Formar un nuevo gobierno requiere un cuidado infinito y una atención ilimitada; porque si la base está mal colocada, la superestructura será mala.

De todas las animosidades que han existido entre la humanidad, las que son causadas por una diferencia de sentimientos en la religión parecen ser las más inveteradas y angustiantes, y deberían ser más desaprobadas.

La verdadera amistad es una planta de crecimiento lento, y debe soportar y resistir los embates de la adversidad, antes de que tenga derecho a la denominación.

Con precaución nos permitimos la suposición que se puede mantener la moralidad sin la religión. La razón y la experiencia nos prohiben esperar que la moralidad nacional prevalezca excluyendo el principio religioso.

El valor de la libertad se mejoró así en nuestra estimación por la dificultad de su consecución, y el valor de los personajes apreciados por el juicio de la adversidad.

El gobierno no es razón y no es elocuencia. ¡Es fuerza! Como el fuego, es un sirviente peligroso y un maestro temeroso. Nunca por un momento debería dejarse a la acción irresponsable.

La honestidad se encontrará en cada experimento, para ser la mejor y única política verdadera; permítannos, como nación, seamos justos.

Asóciate con hombres de buena calidad si estimas tu propia reputación.

Su amor por la libertad, su respeto por las leyes, sus hábitos de industria y su práctica de las obligaciones morales y religiosas, son los reclamos más fuertes de la felicidad nacional e individual.

La preocupación es el interés que pagan quienes toman prestado un problema.

No debemos mirar hacia atrás a menos que sea para extraer lecciones útiles de errores pasados, y con el propósito de sacar provecho de la carísima experiencia.

Algún día, siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos de América, habrá unos Estados Unidos de Europa.

El gobierno no es una razón, tampoco es elocuencia, es fuerza. Opera como el fuego; es un sirviente peligroso y un amo temible; en ningún momento se debe permitir que manos irresponsables lo controlen.

Trabaja para mantener viva en tu pecho esa pequeña chispa de fuego celestial, llamada conciencia.

La verdadera amistad es una planta que crece lenta y debe sufrir y soportar los golpes de la adversidad, antes de que tenga derecho a llamarse así.

Cuando un pueblo se ha vuelto incapaz de gobernarse a sí mismo y está en condiciones para someterse a un amo, poco importa de dónde procede éste.

En nuestro progreso hacia la felicidad política, mi estación es nueva; y si puedo usar la expresión, caminaré por terreno no pisoteado. No puedo en lo sucesivo ser arrastrado por un precedente.

No puede haber ningún error más grande que esperar, o calcular, sobre los favores reales de nación a nación. Es una ilusión que la experiencia debe curar, que un justo orgullo debería descartar.

Nada puede ser más dañino para el servicio que el descuido de la disciplina; porque esa disciplina, más que números, le da a un ejército la superioridad sobre otro.

Fomentar la literatura y las artes es un deber que todo buen ciudadano debe a su país.

Una mujer sensata nunca puede ser feliz con un tonto.

Observa la buena fe y la justicia hacia todas las naciones. Cultiva la paz y la armonía con todos.

El 99% de los fracasos provienen de personas que ponen excusas.

El poder arbitrario se establece más fácilmente en las ruinas de la libertad abusada al libertinaje.

Guárdate contra las imposturas del supuesto patriotismo.

Los fundamentos de nuestra política nacional se establecerán en los principios puros e inmutables de la moralidad privada, y la preeminencia del gobierno libre se ejemplificará con todos los atributos que puedan ganarse el afecto de sus ciudadanos y que gocen del respeto del mundo.

Asociáte con los hombres de buena calidad si estimas tu propia reputación; pues es mejor estar a solas que en mala compañía.

El Ejército (considerando el estado irritable en que se encuentra, su sufrimiento y composición) es un instrumento peligroso con el que jugar.

La base de nuestro sistema político es el derecho de las personas a hacer y modificar sus constituciones de gobierno.

Es nuestra verdadera política evitar las alianzas permanentes con cualquier parte del mundo exterior.