El pensamiento es el corcel, la razón el jinete.

¡Ay del hombre que quiere actuar sinceramente en el amor!

¡Dejadme escapar de la mentirosa y criminal ilusión de la felicidad! Dadme trabajo, cansancio, dolor y entusiasmo.

La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón.

La vocación del artista es enviar luz al corazón humano.

Un hombre y una mujer son hasta tal punto la misma cosa que casi no se entiende la cantidad de distinciones y de razonamientos sutiles de los cuales se nutre la sociedad sobre este argumento.

La vida de un amigo, es la nuestra, como la verdadera vida de cada uno es.

Sólo hay una felicidad en esta vida, amar y ser amado.

Hay que hacerse un caracter de hule sobre el cual el mundo resbale cuando se quiera.

Dos cuerpos pueden juntarse para producir otro, pero el pensamiento sólo puede dar vida al pensamiento.

Las mujeres aman siempre: cuando la tierra se desliza de ellas, toman refugio en el cielo.

La corrupción es el sintoma más infalible de la libertad constitucional.

Amo; por lo tanto creo.

El que tiene buen corazón nunca es estúpido.

La naturaleza es una obra de arte, pero Dios es el único artista que existe, y el hombre no es más que un obrero de mal gusto.

El arte no es un estudio de la realidad positiva; es una busqueda de la realidad ideal.

No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, yo no puedo conducirte. Hay solamente una felicidad en la vida: amar y ser amado.

El trabajo no es el castigo del hombre. Es su recompensa y su fuerza y su placer.

El verdadero modo de no saber nada es aprenderlo todo a la vez.

Hay amor propio en el amor como hay interés personal en la amistad.

Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte feliz.

El otoño es un andante melancólico y gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.

He leído en alguna parte que para amarse hay que tener principios semejantes, con gustos opuestos.

La sociedad no debe exigir nada de aquel que no espera nada de ella.

No hay que desanimarse nunca. Los sueños vuelan, el trabajo queda.

La desgracia, al ligarse a mí, me enseñó poco a poco otra religión, distinta a la religión enseñada por los hombres.

El amor sin admiración solo es amistad.

Nos equivocamos a menudo en el amor, a menudo herido, a menudo infeliz, pero soy yo quien vivió, y no un ser ficticio, creado por mi orgullo.

No podemos arrancar una página del libro de nuestra vida, pero podemos tirar todo el libro al fuego.

La vida en común entre las personas que se aman es el ideal de la felicidad.

La simplicidad es lo más difícil de asegurar en este mundo; es el último límite de la experiencia y el último esfuerzo del genio.

Mi profesión es ser libre.

Dios, que muestras nuestras lágrimas a nuestro conocimiento, y que, en su inmutable serenidad, nos parece que no nos tiene en cuenta, ha puesto él mismo en nosotros esta facultad de sufrir para enseñarnos a no querer hacer sufrir a otros.

El pensamiento es el corcel; la razón el jinete.

Nada se parece más a un hombre honesto que un pícaro que conoce su oficio.

Nos damos bien a la pena y nos imponemos privaciones para curar el cuerpo; se puede, pienso, hacer lo mismo para curar el alma.

La mujer no existe. Sólo hay mujeres cuyos tipos varían al infinito.

La coqueta es una mujer que hace por vanidad lo que la cortesana hace por ganar dinero.

El recuerdo es el perfume del alma.

El amor que es un necio a los veinte años es un loco del todo a les sesenta.

No ames a quien no admires. El amor sin admiración sólo es amistad.

El espíritu busca, pero el corazón es el que encuentra.

El amor no vive mucho tiempo de dulces miradas y de cartas de amor.

El beso es una forma de diálogo.

Amar sin ser amado, es como encender un cigarrillo con una cerilla ya apagada.

La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma.

En la mujer, el orgullo es a menudo el móvil del amor.

El puro es el complemento indispensable de toda vida ociosa y elegante.

No hay verdadera felicidad en el egoísmo.