¿Qué es el infierno? Yo sostengo que es el sufrimiento de ser incapaz de amar.

¡Ah! ¡Lo que está mal es el procedimiento! ¡No es un procedimiento que agrade por lo estético! Pero lo que no acierto a comprender es por qué es más aceptable despachurrar a la gente bombardeando una plaza sitiada. ¡Los escrúpulos estéticos son un primer síntoma de impotencia!

Un hombre inteligente no puede seriamente cambiarse en otra cosa; sólo un imbécil puede hacerlo. Sí, un hombre inteligente en el Siglo XIX ha de ser ante todo una criatura sin carácter, más aún, está obligado a serlo; un hombre de carácter, un hombre activo, es una criatura preeminentemente limitada¨.

¡Cuando la razón falla, el diablo ayuda!

¿Comprende usted lo que significa no tener adónde ir?

¿Si en realidad el hombre no fuese cobarde, el hombre tomado en conjunto, dicho de otro modo, el género humano? Esto significaría que todo lo demás no son más que prejuicios, terrores puramente imaginarios, y que no existen limitaciones. ¡Así es como debe ser!...

¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!

¿Qué piensas, un pequeño crimen no sería aniquilado por miles de buenas acciones?

¡Renunciar a la verdadera vida! exclamó en una especie de delirio . Aceptar el destino con resignación, aceptarlo tal como es y para siempre, ahogar todas las aspiraciones, abdicar definitivamente el derecho de obrar, de vivir, de amar...

¿Quién los querrá si yo me muero? Y, mientras yo viva, ¿quién sino ellos me querrán, con todos mis defectos? El Señor ha hecho bien las cosas al hacer la especia humana, pues incluso un hombre de mi condición cuenta con el amor de algún otro ser humano.

¿Se puede vivir con un infierno en el corazón y en la mente? Volverás.

¿Hay algo más seductor y a la vez más doloroso para el hombre que el libre albedrío?

¿Creen que no lo siento? Cuanto más bebo, más sufro. Por eso, para sentir más, para sufrir más, me entrego a la bebida. Yo bebo para sufrir más profundamente.

¿Por qué un instante de felicidad no basta para toda la vida?

¿Pero cómo podrías vivir y no tener una historia que contar?

¡Feliz el hombre que no tiene nada que guardar bajo llave!

¡Me caso contigo como quien se suicida!

¿Eres Tú o solamente su imagen? No quiero saberlo. Mañana te condenaré y morirás en la hoguera como el peor de los herejes. Y los mismos que hoy te han besado los pies, mañana, a la menor indicación mía, se aprestarán a alimentar la pira encendida para ti. ¿Lo sabes?... Tal vez lo sepas.

¿Acaso es posible que la existencia de un hombre dependa de mi voluntad? ¿Cómo puedo erigirme en árbitro de los destinos humanos, de la vida y de la muerte?

¡Es increíble lo que un rayo de sol puede hacer por un hombre!

¿Por qué no decir enseguida lo que siente el corazón cuando se tiene la seguridad de poder ser escuchado? Todos los seres parecen mucho más severos de lo que son en realidad e imaginan que rebajan sus sentimientos expresándolos demasiado pronto.

Se había sentido ligada a él por un amor que tenía algo de vanidad herida y que se parecía mucho a la venganza.

¿Sabe usted que ahora me complazco en recordar y visitar en fechas determinadas los lugares donde a mi modo he sido feliz?

¡Y pensar que he pasado por ti cinco años bañada en lágrimas! ¡Qué necia he sido!

¿de veras crees que todo el movimiento católico de los últimos siglos no se ha inspirado exclusivamente en la sed de poder, sin perseguir otro objetivo que los bienes terrenales? Esto.

¡Ah, si ella se hubiera compadecido de mí! Y es que los hombres tenemos necesidad de ser compadecidos por alguien. Pues.

¡Toda la vida me durará este bochorno! ¡Malditos sean estos cinco años!

¿Comprendes tú que si ponéis la guillotina en primer plano y con tanto entusiasmo es únicamente porque cortar cabezas es lo más sencillo, mientras que tener ideas es lo más difícil?

¿Por qué demonio habré sido tan judío?

¡Sea claro tu cielo, sea clara y serena tu sonrisa querida, seas bienaventurada por ese minuto de felicidad y dicha que le ofreciste a otro corazón, a uno solitario y agradecido! ¡Dios mío! ¡Todo un minuto de felicidad! ¿Acaso es poco para toda una vida humana?

¡Pero díganme, señores! ¿Qué quedará de mi voluntad cuando lleguemos a las tablas de cálculos, cuando no haya más que eso de «dos y dos son cuatro»? Dos y dos serán cuatro sin que mi voluntad se mezcle en ello. ¡La voluntad aspira, evidentemente, a otra cosa!

¿Qué puede ser más inverosímil que la realidad?

¡La bolsa o la vida!

‎El verdadero gentleman no debe denotar emoción aunque pierda toda su fortuna. Debe hacer poco caso del dinero, como si fuese cosa que no mereciera la pena de fijar atención en él.

¿Sigues rogando a Dios, Rodia, crees en la misericordia de nuestro Creador y de nuestro Salvador? Sentiría en el alma que te hubieras contaminado de esa enfermedad de moda que se llama ateísmo.

La mujer solo el diablo sabe lo que es; yo no lo sé en absoluto.

La igualdad sólo existe en la dignidad espiritual, y esto únicamente nosotros lo comprenderemos. Cuando haya hermanos, reinará la fraternidad, y sin fraternidad, jamás podremos compartir nuestros bienes.

Cuanto más oscura es la noche, más brillantes son las estrellas, cuanto más profunda es la pena, más cerca está Dios.

Dios lucha contra el diablo y el campo de batalla es el corazón del hombre.

Si un hombre queda prendado del cuerpo de una mujer, incluso solamente de una parte de su cuerpo (un voluptuoso me comprendería en el acto), es capaz de entregar por ella a sus propios hijos, de vender a su padre, a su madre y a su patria. Aunque sea honrado, robará; aunque sea bueno, asesinará; aunque sea fiel, traicionará.

Usted está enfermo; él tiene un exceso de bondad,y precisamente esa bondad es lo que le expone a contagiarse.

Versos, debidos en realidad a un escritor satírico. Sólo lo leí a Burdovsky, aunque no completo, y él me autorizó.

Creía poseer una mirada penetrante, debilidad excusable en un hombre que tenía ya cincuenta años, mucho mundo y mucho dinero. Estos hombres lo toman todo demasiado en serio, a veces sin darse cuenta.

Y sólo para usted. Deseo que la cosa.

Desde su juventud fue inaccesible al asombro y al temor.

Había tenido la suerte de no encontrarse con su patrona en la escalera.

Todos los hombres necesitan saber adónde ir, ¿no? Pues siempre llega un momento en que uno siente la necesidad de ir a alguna parte, a cualquier parte.

A pesar de mis viles instintos y de mi amor a la bajeza, no soy descortés.

Sólo he venido a decirte —y Dunia se levantó— que si me necesitases para algo, aunque tu necesidad supusiera el sacrificio de mi vida, no dejes de llamarme. Vendría inmediatamente.