Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.

La compañía de los grandes ofrece poca seguridad: si caen, nos aplastan; si crecen, nos ahogan.

No se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados.

El sueño devora la existencia: es lo que tiene de bueno.

No hay nada en la vida tan bello, tan grato y tan grande como las cosas misteriosas.

¡Por tus besos vendería el porvenir!

Una multitud es como un vasto desierto de hombres.

La justicia es el pan del pueblo; siempre está hambriento de ella.

Por tus besos vendería el porvenir.

Casi todos los crímenes que castiga la ley se deben al hambre.

La tristeza ocupa siempre lo interior de las alegrías del hombre.

La independencia del pensamiento es la más noble aristocracia.

El cielo rara vez hacen que nazcan juntos el hombre que quiere y el hombre que puede.

Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde.

El escritor original no es aquél que no imita a nadie, sino aquél a quien nadie puede imitar.

La alegría de los hombres es una llama de leños de tristeza. Brota la llama, pero los leños están allí, y cuando se apaga la llama, quedan los leños, o el carbón o la ceniza, que es resto de los leños y no de la llama.

El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.

La verdadera felicidad cuesta poco; si es cara, no es de buena clase.

El tiempo no se detiene para admirar la gloria, la utiliza y pasa a otra cosa.

Las instituciones pasan por tres períodos: el del servicio, el de los privilegios y el del abuso.

La pena de muerte sólo se ha perpetuado por una especie de crimen legal.

La amenaza del más fuerte me hace siempre ponerme al lado del más débil.

Los bosques preceden a las civilizaciones, los desiertos las siguen.

El hombre no necesita viajar para engrandecerse; en sí mismo lleva la inmensidad.

La muerte es más dura asumirla que padecerla.

Hay palabras que sólo deberían servir una vez.

No creo que el arte de citar esté al alcance de todos esos espíritus pequeños que, no encontrando nada en sí mismos, todo lo tiene que tomar de otros.

El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios.

La ausencia de la patria produce la tristeza más dulce del corazón.

La verdad política, cualesquiera que sean sus formas, no es más que el orden y la libertad.

Una buena acción es una lección insolente para los que no tienen el valor de ejecutarla.

Quitenle a este mundo el arte de escribir y le quitaran toda su gloria.