Es la conciencia de los deseos incumplidos lo que le da a una nación la sensación de que tiene una misión y un destino.

Para ser diferentes de lo que somos, debemos tener cierta conciencia de lo que somos.

Cada deseo intenso es quizás un deseo de ser diferente de lo que somos.

Morir y matar parece fácil cuando forman parte de un ritual, una ceremonia, una realización dramática o un juego. Se necesita algún tipo de simulación para enfrentarse a la muerte sin temor.

Una de las características de una sociedad verdaderamente vigorosa es la capacidad de prescindir de la pasión como una partera en acción - la capacidad de pasar directamente del pensamiento a la acción.

Estamos menos abiertos a conocimientos precisos sobre las cosas por las cuales somos más vehementes.

No hay soledad mayor que la soledad de un fracaso. El fracaso es un extraño en su propio hogar.

Aunque el odio es un instrumento conveniente para movilizar a una comunidad para que se defienda, a largo plazo no sale barato. Pagamos mediante la pérdida de todos o una gran parte de los valores que habíamos construido para defendernos.

Si una doctrina no es incomprensible, tiene que ser vaga; y si no es incomprensible ni vaga, tiene que ser indemostrable.

La charlatanería en algún grado es indispensable para un liderazgo eficaz.

Donde se encuentra la habilidad técnica necesaria para mover montañas, no hay necesidad de la fe que mueve montañas.

Los niños son las llaves del paraíso.

Para conocer la religión de una persona no se necesita escuchar su profesión de la fe pero se debe encontrar su marca de intolerancia.

Un movimiento es iniciado por hombres de palabras, materializado por fanáticos y consolidado por hombres de acción.

Es más fácil amar a la humanidad en general que al vecino.

Ofender a los que nos odian es añadir combustible a nuestro odio. Y a la inversa, tratar a un enemigo con benevolencia es aplacar nuestro odio hacia él.

Es sorprendente darse cuenta de lo mucho que es necesaria la incredulidad para hacer posible la creencia.

La única manera de predecir el futuro es tener el poder necesario como para dar forma al futuro.

En tiempos de cambio los estudiantes heredarán la tierra; mientras que los eruditos se encontrarán hermosamente equipados para lidiar con un mundo inexistente.

Resulta sorprendente ver como los oprimidos se configuran a si mismos a imagen de sus odiosos opresores. Que los hombres perversos vivan más allá de sí mismos se debe en parte a que aquellos que tienen razones para odiarlos se configuran a partir de él y de esta forma lo perpetúan.

Por eso las personas con sensación de realización piensan que el mundo es bueno y les gustaría conservarlo tal como está, mientras que los frustrados alientan el cambio radical.

Los inadaptados permanentes sólo pueden encontrar la salvación en una separación completa de sí mismos, y normalmente la encuentran perdiéndose en la colectividad compacta de un movimiento de masas.

El verdadero creyente tiende a verse a sí mismo como uno de los elegidos, la sal de la tierra, la luz del mundo, un príncipe disfrazado de humildad, que está destinado a heredar esta tierra y el reino de los cielos. El que no tenga su fe es malvado; el que no le escuche perecerá.

A menudo es el fracaso quien es el pionero en nuevas tierras, nuevas empresas y nuevas formas de expresión.

La búsqueda de la felicidad es una de las principales fuentes de infelicidad.

Alguien que piensa que el mundo siempre le está haciendo trampa, está en lo correcto. Se pierde de la maravillosa sensación de confiar en alguien o en algo.

La abnegación parece conferirnos el derecho a ser duros y despiadados con los demás.

Realmente no sentimos agradecidos hacia aquellos que hacen nuestros sueños realidad; ellos arruinan nuestros sueños.

Nuestro sentido de poder se aviva cuando le rompemos el espíritu a un hombre en lugar de ganarnos su corazón.

Es un profundo consuelo para el frustrado ser testigo de la caída del afortunado y de la desgracia del honesto.

El deseo intenso crea no sólo sus propias oportunidades sino además sus propios talentos.

No es el sufrimiento, sino la esperanza de cosas mejores lo que incita las rebeliones.

La decepción es una especie de quiebra - la quiebra de un alma que se expande demasiado en la esperanza y la expectativa.

Normalmente sólo vemos lo que queremos ver; tanto es así, que a veces lo vemos donde no está.

Solíamos pensar que las revoluciones eran la musa del cambio, en realidad es al revés: el cambio prepara el camino para la revolución.

El éxito y el fracaso están inevitablemente relacionados en nuestra mente con el estado de las cosas que nos rodean.

Aquellos que poseen poder absoluto no sólo pueden profetizar y hacer que sus profecías sean realidad, sino que también pueden mentir y hacer que sus mentiras se hagan realidad.

La rudeza es una imitación débil de la fuerza.