Así, el temor a un mal concreto nos conduce a un mal peor.

¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.

Cuanto más grande es la dificultad, más gloria hay en superarla.

¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.

La filosofía es una actividad que con discursos y razonamientos procura la vida feliz.

El placer es el bien primero. Es el comienzo de toda preferencia y de toda aversión. Es la ausencia del dolor en el cuerpo y la inquietud en el alma.

Vale más ser desgraciado y racional que feliz y falto de razón.

También la frugalidad tiene su medida; el que no la tiene en cuenta sufre poco más o menos lo mismo que el que desborda todos los límites por su inmoderación.

Que nadie sea lento para buscar sabiduría cuando se es joven ni lento en la búsqueda de esta cuando él haya envejecido. Ninguna edad es demasiado pronto o demasiado tarde para la salud del alma.

Es posible proporcionar seguridad contra otros males, pero en cuanto a la muerte, nosotros los hombres vivimos en una ciudad sin muros.

El cuerpo, en lances de amor, es parte indispensable del alma.

El arte de vivir bien y el arte de morir bien son uno.

No tenemos por qué temer a la muerte, pues, de hecho, no nos encontramos con ella nunca con ella. Cuando todavía estamos aquí, ella aún no está. Y cuando ella está, nosotros ya no estamos.

Es verdad que hay dioses, pero lo que la multitud cree de ellos no es cierto, pues lo que la multitud cree cambia con el tiempo.

Toda amistad es deseable por sí misma.

La manía de hablar siempre y sobre toda clase de asuntos es una prueba de ignorancia y de mala educación, y uno de los grandes azotes del trato humano.

El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.

Si Dios escuchara las oraciones de los hombres, todos rápidamente hubieran perecido: pues siempre están orando por el mal uno contra el otro.

Es impío no el que suprime a los Dioses, sino el que los conforma a las opiniones de los mortales.

El más grande fruto de la autosuficiencia es la libertad.

Los pilotos habilidosos ganan su reputación de tormentas y tempestades.

La necesidad es un mal, no hay necesidad de vivir bajo el imperio de la necesidad.

Los bienes son para aquellos que saben disfrutarlos.

Si lo malo que dicen de ti es verdad,corrígete;si es mentira, ríete.

Así como el sabio no escoge los alimentos más abundantes, sino los más sabrosos, tampoco ambiciosa la vida más prolongada, sino la más intensa.

A quien no contenta lo pequeño, nada le contentará.

Quieres ser rico? Pues no te afanes por aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.

Esforcémonos en hacer que el último camino sea mejor que el anterior, mientras caminemos. Y cuando lleguemos al final, alegrémonos con moderación.

De todas las cosas que la sabiduría provee para hacernos completamente felices, la mayor es la posesión de la amistad.

Cuanto mayor es la dificultad, mayor gloria en superarla.

No desarrollas el coraje siendo feliz en tus relaciones personales diarias. Lo desarrollas sobreviviendo a tiempos difíciles y desafiando la adversidad.

La riqueza requerida por la naturaleza es limitada y es sencilla de adquirir, pero la riqueza requerida por ideales vanos se extiende hasta el infinito.

Juzgamos mejores que los placeres muchos dolores porque se consigue para nosotros un placer mayor.

La muerte no nos preocupa, porque mientras existamos, la muerte no esta aquí. Y cuando venga, ya no existimos.

Llegará un momento en que creas que todo ha terminado. Ese será el principio.

Es mejor para ti estar libre del miedo tumbado en una paleta que tener un sofá de oro y una mesa rica y llena de problemas.

La justicia es la venganza del hombre social, como la venganza es la justicia del hombre salvaje.

La riqueza no consiste en tener muchas posesiones, sino en tener pocas carencias.

Una conducta desordenada se parece a un torrente invernal de corta duración.

Es una locura para un hombre rezar a los dioses para aquello que tiene el poder de obtener por sí mismo.

La vida del necio está vacía de gratitud y llena de temores.

El momento en que la mayoría de ustedes debería retirarse a sí mismos es cuando están forzados a estar en una multitud.

No es lo que tenemos, sino lo que disfrutamos lo que constituye nuestra abundancia.

El que dice que todo acontece por necesidad nada puede objetar al que niega que todo acontece por necesidad, pues esto mismo afirma que acontece por necesidad.

Nada es suficiente para el hombre para quien lo suficiente es poco.

Nadie, cuando ve el mal, lo elige, sino que queda cautivo de él, seducido como por un bien en relación a un mal mayor.

Nada le bastará a aquel que no tiene bastante con poco.

No hay cosa tal como la justicia en abstracto; es solamente un convenio entre los hombres.

Debemos meditar, por tanto, sobre las cosas que nos reportan felicidad, porque, si disfrutamos de ella, lo poseemos todo y, si nos falta, hacemos todo lo posible para obtenerla.